El Departamento del Tesoro de Estados Unidos amplió este jueves sus acciones económicas contra las redes que respaldan las operaciones internacionales de la aerolínea iraní Mahan Air y de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). La medida incluye sanciones contra seis personas y entidades con sede en China, India, Rusia e Irán, a las que se acusa de brindar servicios comerciales, logísticos y financieros que permitían el funcionamiento de la compañía aérea, a la que hace años el gobierno estadounidense vincula con actividades militares iraníes.
La decisión fue tomada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), encargada de gestionar los programas de sanciones de Estados Unidos. Según el Tesoro, varias de las empresas sancionadas actuaban como agentes generales de ventas de Mahan Air, función que comprende la comercialización de vuelos, la atención a clientes y la coordinación con operadores de carga y transporte en representación de la aerolínea.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que la administración estadounidense seguirá persiguiendo a quienes apoyen la estructura económica de la Guardia Revolucionaria.
“Quienes prestan servicios financieros, logísticos o de apoyo comercial al IRGC o a Mahan Air están contribuyendo a sostener una organización terrorista”, declaró, y añadió que el Tesoro seguirá identificando esas redes, exponiéndolas públicamente y cortándoles el acceso al sistema financiero de Estados Unidos.
Según el comunicado, Washington considera que, pese a presentarse como una aerolínea civil, Mahan Air ha desempeñado durante años un papel relevante en el apoyo operativo a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria. Las autoridades estadounidenses afirman que la compañía facilitó el traslado de personal militar, colaboró en actividades de entrenamiento y participó en el transporte de vehículos aéreos no tripulados, armamento y otros equipos vinculados a la industria de defensa iraní.
Entre los sancionados figura la empresa china Shanghai Wings International Logistics Co., identificada por el Tesoro como agente de ventas de Mahan Air y responsable de coordinar envíos de componentes electrónicos desde China hacia Irán. También fue incluido Tang Xin, director ejecutivo de esa compañía, a quien Estados Unidos atribuye la organización de viajes para la aerolínea.
La lista incluye además a Shanghai Elite International Travel Co., otra empresa china vinculada a Tang Xin y señalada por representar comercialmente a Mahan Air. A ellas se suman la india Skiez Travels and Logistics Private Limited y la rusa Air Cargo Pro Limited, apuntadas por desempeñar funciones similares como agentes de ventas en sus respectivos mercados.
El Tesoro explicó que estas designaciones buscan afectar la infraestructura internacional que permite a Mahan Air mantener operaciones fuera de Irán.
Para Washington, limitar esas capacidades forma parte de la estrategia de aumentar la presión económica sobre el régimen iraní y la Guardia Revolucionaria, especialmente tras ataques atribuidos a Teherán contra países de la región y embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz.
La nueva ronda de sanciones también alcanzó a DadeNegar Startup Studio, descrita por Estados Unidos como una fachada vinculada a la Guardia Revolucionaria. Según OFAC, la empresa administraba una plataforma digital para recopilar información sobre la ubicación de equipos estadounidenses e israelíes con el fin de facilitar la selección de objetivos militares, y habría recibido solicitudes de ataques contra intereses de Estados Unidos en Oriente Medio en coordinación con la organización militar iraní.
Como consecuencia de estas medidas, todos los bienes e intereses de los sancionados que estén bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados, y los ciudadanos y empresas de Estados Unidos tienen prohibido realizar transacciones con ellos salvo autorización expresa de OFAC. El Tesoro advirtió además que las instituciones financieras extranjeras que faciliten operaciones significativas con los designados podrían enfrentarse a sanciones secundarias, incluida la restricción o prohibición de mantener cuentas corresponsales en el sistema bancario estadounidense.
Las sanciones se impusieron amparadas en la Orden Ejecutiva 13224, que Washington utiliza para actuar contra organizaciones terroristas y quienes les proporcionen apoyo material, financiero o tecnológico.

