4 de agosto de 2026
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Drones y sistemas defensivos israelíes para Emiratos Árabes Unidos

La alianza estratégica entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU), iniciada con la normalización de relaciones en 2020 y reforzada tras ataques de Irán y hutíes, se ha concretado en contratos relevantes. Empresas israelíes venden principalmente sistemas antiaéreos y capacidades de inteligencia, mientras que los EAU compran equipos para reforzar su defensa aérea y su protección estratégica.

La relación presenta varios hitos. El más reciente data del 28 de febrero, cuando comenzó una ofensiva estadounidense-israelí en Irán y los EAU se convirtieron en objetivo de misiles balísticos y drones iraníes en su respuesta regional. Israel envió su conocido sistema Cúpula de Hierro (desarrollado por la firma estatal Rafael) y equipos para ayudar a neutralizar esos ataques.

Otra fecha relevante fue el 14 de noviembre de 2021, cuando Elbit Systems —la mayor empresa privada de defensa israelí— anunció la creación de una filial en los Emiratos para promover la cooperación militar bilateral y facilitar la transferencia de tecnología en el marco de los Acuerdos de Abraham.

El 17 de enero de 2022 los hutíes lanzaron misiles balísticos y UAV contra los EAU, impactando un aeropuerto internacional y refinerías y causando tres fallecidos. A petición de Abu Dabi, Elbit presentó dos meses después una propuesta económica detallada para suministrar rápidamente sus UAV más avanzados, según documentos internos citados por el diario Haaretz; en ellos se recoge que un alto funcionario del Ministerio de Defensa tenía previsto viajar a los Emiratos para tratar sobre “dos proyectos de defensa aérea”.

La filtración de esos documentos revela una relación comercial y militar desarrollada en gran medida fuera de la publicidad oficial. De hecho, la única vez que Elbit anunció públicamente un acuerdo con Emiratos fue en enero de 2022, cuando cinco aviones cisterna de reabastecimiento aéreo de los EAU fueron equipados con sistemas de defensa antimisiles de la compañía en un contrato valorado en 50 millones de dólares.

Según Haaretz, los documentos proceden de una filtración de la cuenta personal de Gmail de un alto ejecutivo de Elbit que utilizaba su correo privado para asuntos laborales. El periódico afirma haber analizado y contrastado material difundido por un grupo de hackers vinculado al servicio de Inteligencia iraní.

Uno de los documentos resume una reunión de 2021 entre el director general de la compañía con sede en Haifa y un alto cargo del Ministerio de Defensa sobre la posibilidad de vender sistemas de armas a varios países —entre ellos Qatar, Arabia Saudí, Turquía, Etiopía y Ruanda—. Según el texto, se autorizó la venta a los EAU del UAV Hermes 900 con capacidad de recopilación de información (sin capacidad de ataque) y de la munición merodeadora Sharakrak (SkyStriker) con un alcance de hasta 60 km; también se abordó la venta del MPR-2000, bombas de una tonelada diseñadas para penetrar búnkeres y estructuras fortificadas.

Los correos muestran, además, una propuesta de venta en marzo de 2023 del Hermes 650, un dron diseñado para portar sistemas de inteligencia de señales, vigilancia y guerra electrónica, concebido como reemplazo progresivo del veterano Hermes 450 (“Zik”), empleado para inteligencia y ataque.

El historiador militar israelí Danny Orbach explica a EL MUNDO que el bajo perfil o la falta de publicidad de los EAU en estos acuerdos responde, entre otros factores, a la sensibilidad ante la opinión del mundo árabe, la situación en Gaza y las tensiones regionales que hacen prudente mantener discreción pese a la cooperación.

EL BLINDAJE DE EAU

Los EAU adquieren, sobre todo, equipamiento de defensa antiaérea aprovechando la experiencia israelí en ese ámbito. Esa combinación de oferta tecnológica y demanda estratégica implica contratos millonarios: en 2025 Israel alcanzó un récord de exportaciones de defensa por 19.200 millones de dólares, un aumento del 30% respecto al año anterior. Aproximadamente el 15% de esas ventas se concentró en el norte de África y Oriente Próximo, con protagonismo en países firmantes de los Acuerdos de Abraham como EAU, Baréin y Marruecos.

Orbach señala que cada Estado del Golfo elige un enfoque distinto para su defensa: aunque disponen de recursos económicos, carecen de ejércitos convencionales fuertes y por eso buscan alianzas militares externas. Por ejemplo, Qatar ha optado por vínculos con grupos islamistas y por ejercer un papel mediador con actores como Hamás o Irán, que a su vez condiciona su seguridad.

Respecto a los EAU, Orbach apunta que mantienen una postura opuesta a la de Qatar: rompieron relaciones con el llamado eje islámico y buscan autonomía frente a Arabia Saudí. Su alta conectividad —con Dubái como centro logístico mundial— los hace vulnerables a ataques, por lo que requieren un socio militar fiable. No pueden depender plenamente de Arabia Saudí, cuya capacidad militar y relación con ellos es tensa, ni sentirse totalmente respaldados por Estados Unidos en todos los escenarios recientes. En ese contexto, Israel aparece como un socio lógico: un país pequeño pero con alta capacidad tecnológica y amplia experiencia en defensa, especialmente en sistemas antiaéreos.

Los documentos filtrados aportan además información sobre ventas avanzadas a Arabia Saudí y Qatar y sobre capacidades de inteligencia artificial incorporadas en UAV israelíes ya operativos.

Otro hito señalado fue el anuncio en noviembre pasado por parte de Elbit de un acuerdo por 2.300 millones de dólares para suministrar “una solución estratégica a un cliente internacional”, sin identificar producto ni destinatario. Una revista francesa especializada en inteligencia afirmó que el receptor sería Emiratos Árabes Unidos.

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