El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró la noche del martes que hubo avances en las negociaciones con Irán y dijo confiar en que el estrecho de Ormuz se reabrirá en los próximos días.
En una entrevista con Fox News, Trump afirmó que las conversaciones entre las partes progresaron a lo largo de la jornada: “Estuvieron negociando todo el día”, dijo, y agregó que espera que el estrecho “se abra muy pronto”.
El mandatario también advirtió a Irán sobre una posible retirada de las negociaciones: “Si vuelven a retirarse, se llevarán una gran sorpresa”, declaró.
Más tarde, en declaraciones a periodistas en California, Trump reiteró su optimismo y señaló que los equipos de ambas partes “tuvieron un día muy bueno”, estimando que un acuerdo para restablecer el tránsito por la vía marítima podría alcanzarse “mañana o pasado”.
Estas declaraciones aumentaron las expectativas de una solución diplomática: los precios internacionales del petróleo cayeron y las principales bolsas asiáticas cerraron en alza tras la subida histórica de Wall Street ante la posibilidad de una pronta normalización del tráfico por Ormuz.
Según Axios, que citó a fuentes regionales y a un funcionario estadounidense, Washington e Irán estarían cerca de un acuerdo provisional para reabrir el estrecho con el consentimiento de Omán, país que comparte jurisdicción geográfica de la ruta; se indicó que EE. UU. planeaba anunciarlo el miércoles.
No obstante, medios estatales iraníes, que citaron a una fuente informada, señalaron que un entendimiento con Omán podría retrasarse “mientras Estados Unidos continúe amenazando a Irán”.
Marco Rubio también informó sobre avances en contactos entre Irán y Omán relativos al tránsito por Ormuz, aunque aclaró que no hay aún un acuerdo definitivo: “No se ha concluido ningún acuerdo definitivo todavía. Esperamos que esto ocurra muy pronto”, dijo.
Qatar, que actúa como mediador, confirmó progresos diplomáticos. La oficina del emir informó que Trump habló por teléfono con el jeque Tamim bin Hamad Al Thani para evaluar los esfuerzos para reducir las diferencias entre Washington y Teherán y favorecer una solución duradera.
Sin embargo, Doha precisó que por ahora no hay previstas conversaciones directas entre representantes estadounidenses e iraníes.
En paralelo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que las negociaciones con Omán sobre el tránsito marítimo avanzan positivamente y se centran en establecer rutas seguras.
Según medios estatales iraníes, Baghaei explicó que el objetivo es garantizar los derechos soberanos y la seguridad nacional tanto de Irán como de Omán.
Pese a esos contactos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán negó que existan negociaciones directas con Estados Unidos, en contraste con las declaraciones de Trump.
Uno de los principales puntos de desacuerdo se refiere al control del estrecho de Ormuz: Irán reclama compartir su administración con Omán y ha propuesto cobrar peajes a los buques, una idea rechazada por Washington; la semana pasada Teherán descartó además una propuesta omaní que incluía supervisión conjunta y tasas voluntarias.
El estrecho de Ormuz concentra cerca de una quinta parte del tránsito mundial de petróleo y gas natural licuado. Desde el inicio de la guerra, Irán ha restringido gran parte del tráfico en la zona, mientras EE. UU. aplica bloqueos a buques y puertos vinculados con la República Islámica.
La situación aumentó la inseguridad en la región: la Organización Marítima Internacional de la ONU reportó al menos 17 marineros muertos en 64 incidentes en el estrecho desde el inicio del conflicto.
Además, en la madrugada del martes un carguero no identificado fue alcanzado por un proyectil frente a la costa de Omán; la empresa británica de seguridad Vanguard Tech informó que un miembro de la tripulación permanece desaparecido.
Las tensiones también se extendieron al mar Rojo: los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, mantienen desde el 20 de julio un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y han reivindicado ataques contra embarcaciones vinculadas al comercio petrolero.
El martes, el buque indio MSV Faize Noore Oliya se hundió frente a las costas de Yemen tras sufrir un ataque, según un funcionario local citado por AFP. India informó que los 14 tripulantes fueron rescatados, mientras el gobierno yemení reconocido internacionalmente atribuyó el ataque a los hutíes.
Ese mismo día, un aeropuerto en el suroeste de Arabia Saudita, cercano a la frontera con Yemen, suspendió operaciones luego de que los rebeldes afirmaran haber atacado la instalación.
El conflicto mantiene además un alto costo humano: Irán reportó más de 3.400 muertos desde el 28 de febrero, y señaló 50 fallecidos y 500 heridos por ataques estadounidenses desde que se reanudaron las hostilidades a fines de junio, denunciando también un bombardeo en Qeshm que habría matado a una pareja y a su hijo de dos años.
Por su parte, Estados Unidos informó la muerte de 18 militares desde el inicio del conflicto; entre sus objetivos figuran la reapertura del estrecho de Ormuz y el desmantelamiento del programa nuclear iraní, un proceso que, según reconoció Trump, “podría llevar un poco de tiempo”.
(Con información de AFP y REUTERS)

