Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron este miércoles que la División 91 continúa realizando operaciones destinadas a destruir armamento e infraestructura de Hezbollah en la franja de seguridad del sur del Líbano.
En una operación focalizada en la zona de Sarbin, efectivos de la Brigada 300 y de la unidad Yahalom demolieron un túnel subterráneo de decenas de metros que, según las FDI, era utilizado por Hezbollah para planificar y ejecutar ataques contra fuerzas israelíes.
En su cuenta en X, las FDI añadieron que en los últimos días la Brigada Kfir llevó a cabo acciones en el sur del Líbano y localizó un depósito con lanzadores y cohetes atribuidos a Hezbollah. La Brigada 4, por su parte, identificó decenas de medios bélicos, entre ellos fusiles tipo Kalashnikov, cohetes antitanque y otro equipamiento militar. Las fuerzas israelíes indicaron que estas operaciones buscan neutralizar amenazas en la zona fronteriza.
En el video difundido por las FDI en X se observa una gran explosión que también afecta los túneles.
Paralelamente, Israel y Líbano celebraron el martes en Roma una nueva ronda de conversaciones, con el apoyo de Estados Unidos, para avanzar en la implementación del acuerdo marco firmado en junio y en la retirada de las tropas israelíes del sur libanés, donde se prevé el despliegue del Ejército libanés.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, respondió a las críticas de Hezbollah por la participación de su Gobierno en las negociaciones con Israel y afirmó que las “inútiles aventuras bélicas” del grupo chiíta otorgaron a Israel “pretextos” para atacar el país.
“Lo cierto es que la mayor ayuda a Israel provino de aquel que escogió al Líbano para inútiles aventuras bélicas de ‘apoyo’ y le dio pretextos para atacar nuestro país, pisotear su soberanía, destruir sus ciudades y pueblos, matar a su gente y desplazar a cientos de miles”, escribió Salam en su cuenta de X.
La reacción del primer ministro se produjo después del discurso del líder de Hezbollah, Naim Qassem, quien volvió a rechazar las negociaciones en Roma, pidió la suspensión del diálogo y afirmó que éste sólo ha traído “vergüenza” al país.
Desde el 2 de marzo, Líbano ha sido escenario de una ofensiva israelí que, según el texto, se desencadenó tras ataques de Hezbollah en apoyo a la guerra lanzada por Washington y Tel Aviv contra Irán, aliado del grupo armado. El conflicto ha causado más de 4.300 muertos y ha desplazado a más de un millón de personas.
Ni el Estado ni el Ejército libanés intervinieron en ese conflicto, por lo que Salam criticó —sin nombrar directamente a Hezbollah— la decisión unilateral de implicarse en la guerra, alegando que se hizo al margen “de los intereses de su entorno y de los libaneses”. Añadió que “El Líbano no tiene soberanía salvo la que le confiere una única decisión independiente en un Estado con un solo Ejército, que extiende su autoridad sobre todo su territorio exclusivamente a través de sus propias fuerzas”.
Una funcionaria del Departamento de Estado de EE. UU. advirtió que las conversaciones de esta semana “incluirán la expansión del proceso de zonas piloto, la resolución de todos los asuntos fronterizos pendientes y el trabajo hacia un acuerdo de paz y seguridad integral”.
La embajadora de Estados Unidos en Líbano, Michel Issa, señaló que “avanzar demasiado rápido pone en riesgo a los civiles que este proceso pretende proteger” y consideró preferible “tomar el tiempo necesario para hacerlo bien la primera vez”, lo que facilitaría el progreso de futuras zonas piloto.
Hezbollah rechaza el acuerdo con Israel y su líder, Naim Qassem, sostiene que las negociaciones directas implicarían concesiones para Líbano. Desde el inicio del conflicto en marzo, los bombardeos y la incursión terrestre israelí han provocado más de 4.300 muertes, según las autoridades locales. Aunque la violencia se redujo tras el acuerdo marco y un preacuerdo entre Estados Unidos e Irán firmado en junio, se continúan registrando ataques esporádicos, explosiones y demoliciones en distintas localidades del sur libanés.
(Con información de EFE)

