La investigación por el femicidio de Johana Mailén Antonich (24) recibió un nuevo impulso tras el análisis de las cámaras de seguridad del lugar donde se halló su cuerpo y por una pista que orientó a los pesquisas hacia el entorno familiar de la joven. Durante el procedimiento, personal de la DDI Mar del Plata secuestró siete teléfonos celulares, que serán sometidos a peritajes para determinar si contienen comunicaciones, mensajes u otros elementos relevantes para el caso. La fiscalía procura ahora establecer el alcance de esos vínculos y si pudo existir algún grado de planificación o la participación de terceros.
La familia de la víctima sostiene desde el inicio que la supuesta entrevista laboral podría haber sido utilizada como excusa para atraer a Mailén hasta el balneario. Los nuevos elementos incorporados al expediente llevan a los investigadores a profundizar esa hipótesis.
En ese contexto, María Mariscal, madre de Mailén, aseguró el martes que entregó a la Justicia los mensajes que su hija había intercambiado antes de desaparecer, para que sean incorporados y analizados como prueba en la causa.
Ese material podría resultar relevante para establecer con quién se comunicó la joven en las horas previas a su llegada al balneario y, en su caso, si hubo contacto relacionado con la supuesta propuesta laboral.
También está pendiente el análisis de otros dispositivos y de las comunicaciones que Mailén pudo haber mantenido antes de su muerte. Según trascendió, su teléfono celular aún no fue encontrado.
Los dos detenidos continúan alojados en la Unidad Penal N° 44 de Batán y, hasta el momento, se negaron a declarar ante el fiscal Russo. La investigación también mantiene bajo análisis al remisero que la trasladó hasta Punta Cantera; el hombre se presentó espontáneamente ante la Policía acompañado por un abogado y quedó a disposición de la Justicia.

