9 de agosto de 2026
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Cuartel ucraniano de robots suicidas

Govorun, uno de los comandantes de la unidad.

Los puestos de la NC13, una unidad de la 3.a Brigada de Asalto Independiente, son discretos, al igual que los talleres donde reparan sus robots. Su cuartel general se encuentra en un subterráneo de pasillos en el noreste de Ucrania, accesible por una pequeña puerta oxidada.

El garaje a cargo de Govorun —su apodo militar— es un cobertizo de madera donde han dispuesto mesas improvisadas con cajas de embalaje.

Govorun, un ingeniero de 40 años, conversa con sus compañeros sobre el principal problema que sufren sus robots: los cables de fibra óptica de los drones aéreos se enredan en las ruedas y, junto con el barro, los inmovilizan. Muestra un neumático cuyo eje está atrapado por cientos de esos filamentos.

Los mecánicos del taller están desembalando los últimos modelos de vehículos terrestres no tripulados (UGV). Otros permanecen ocultos bajo redes entre los árboles.

«Los ensamblamos aquí. Hasta septiembre pasado solo preparábamos robots para tareas logísticas; ahora la mayoría son robots kamikaze. Producimos hasta 30 al mes», explica Govorun.

Esos pequeños vehículos sobre ruedas pueden recorrer decenas de kilómetros, hasta unos 50 km. «Solemos cargar una mina antitanque», apunta el militar. En ocasiones llevan hasta cincuenta kilos de explosivo.

La NC13 se creó en 2024 por su comandante, Mykola Makar Zinkevych, y su segundo al mando, Bar, un abogado de 23 años que se alistó en 2022 tras el inicio de la invasión rusa.

Govorun, uno de los comandantes de la unidad.

Govorun, uno de los comandantes de la unidad. ALBERT LORES

«Comenzamos con UGV en 2024; fuimos pioneros en su uso. Ahora tenemos dos compañías: una de robots suicidas y otra equipada con ametralladoras y lanzagranadas», dice el joven en el subterráneo que usan como oficina principal, cerca del frente.

Papel protagonista

Desde la introducción de los UGV en la guerra de Ucrania, estas plataformas han sido clave en el abastecimiento y la evacuación de heridos. Además, agrupaciones como la NC13 han avanzado al emplearlos en asaltos, reduciendo la exposición directa de la infantería.

«Era un paso lógico en la evolución de estas máquinas. Los primeros experimentos se hicieron en 2024 y desde septiembre del año pasado se volvió algo sistemático», señala el teniente Bar.

El oficial recuerda que el verano pasado sus UGV tomaron una posición rusa y obligaron a la rendición de los soldados que la defendían, un hecho que considera inédito en conflictos anteriores.

«Enviamos un primer UGV con una mina antitanque de 30 kilos para volar el búnker. Tras la primera explosión mandamos un segundo UGV y, cuando entraba en lo que quedaba del refugio, vimos un cartel que decía: ‘Queremos rendirnos’. El robot capturó a dos soldados rusos y los condujo hasta nuestras tropas», relata.

Otro UGV de la NC13, equipado con una ametralladora, mantuvo una posición durante 45 días el invierno pasado.

Según Bar, su unidad usa entre 70 y 100 robots kamikaze cada mes. «En los últimos dos meses [la entrevista se realizó en junio], nuestros UGV han completado 2.000 horas de misiones», añadió.

Ucrania se ha convertido en un referente en el diseño y fabricación de UGV para compensar su desventaja en número de soldados frente a Rusia.

El país planea producir 50.000 máquinas de este tipo este año, el doble que el año anterior, aunque sigue siendo una fracción de los drones aéreos, que el Ministerio de Defensa estima en torno a siete millones.

«Cada mes aumenta el uso de robots. Si en enero los drones terrestres realizaron más de 7.500 misiones, en mayo superaron las 14.000. El número de unidades que emplean equipos terrestres ha aumentado de 117 a 230», informó en junio el Ministerio de Defensa ucraniano.

Nuevos sistemas

Aunque los UGV aún no superan en protagonismo a los drones aéreos, las plataformas terrestres participan cada vez más en las ofensivas del ejército ucraniano. A finales de junio, el Ministerio de Defensa informó sobre un nuevo sistema de ataque que combina UGV, drones aéreos y un reducido número de soldados.

«Es un enfoque que está dando resultado en el sur [la región de Zaporiyia], donde se ha liberado una gran cantidad de territorio desde febrero, precisamente gracias al uso de estas nuevas unidades», indicó el departamento en un comunicado.

Recientemente, otra unidad envió un UGV hasta la península de Kinburn, en la provincia de Jersón, combinando su traslado con un dron marino que lo acercó a la costa. En el vídeo difundido por la 123.a Brigada de Defensa Territorial se aprecia al UGV llegando a la playa y luego atacando una «posición rusa», según sus reportes.

Los militares afirmaron que fue la primera misión de combate conocida con ese formato en el mundo y que supone un nuevo enfoque de la guerra, en el que las tareas más peligrosas las realizan máquinas.

El Instituto para el Estudio de la Guerra señaló que el canal ruso Dos Comandantes admitió el reto que representan las capacidades de ataque de los UGV ucranianos, citando específicamente el caso de Kinburn.

Rezagados

«Estamos muy rezagados tecnológicamente: luchamos con personas y ametralladoras soviéticas contra drones robóticos con IA», afirmó el canal ruso.

Yuriy Poritskyi, directivo de Devdroid, una de las fábricas que abastece a la NC13, recuerda que al principio algunos se burlaban de los UGV por su baja velocidad, que permitía que los camiones los adelantaran fácilmente.

Emblemas de la Tercera Brigada de Ucrania y la unidad NC13.

Emblemas de la Tercera Brigada de Ucrania y la unidad NC13. ALBERT LORES

«Cuando Rubicón [una unidad de drones aéreos rusos] apareció en la zona, vimos varios camiones incendiados más adelante. Ahora todos quieren un UGV y nadie quiere un camión, que será objetivo de los drones FPV», comentó a una publicación local.

La vida útil de los UGV suele ser breve: los robots suicidas no regresan de sus misiones y los que llevan ametralladoras rara vez superan un mes de servicio.

Sin embargo, hay excepciones. «Tenemos uno que usamos en tareas logísticas, ‘Rocky’, que lleva dos años con nosotros», señala un responsable.

‘El abuelo’

La 79.a Brigada de Asalto Aerotransportada difundió hace unos días la historia de ‘Abuelo’, un robot llamado así por haber sobrevivido cerca de 50 misiones durante más de un año.

«Ha transportado 19 toneladas de carga y ha resistido tres ataques con drones FPV y explosiones de minas antipersonales», informaron los uniformados.

En la guerra de Ucrania, cada vez son más las máquinas que combaten a otras máquinas, sustituyendo progresivamente a los seres humanos en las tareas más peligrosas.

Los pilotos de la NC13 habían preparado un ataque con un UGV kamikaze. Todos los operadores estaban frente a los monitores del búnker de mando cuando, a las 16:56, una sombra irrumpió con gran rapidez en la imagen de la cámara del robot antes de que esta dejara de emitir.

El militar alzó los brazos y maldijo. «El robot está muerto. Lo acaba de destruir un dron ruso», explicó Disney, portavoz de la unidad.

La pérdida del robot no se vive con duelo. «Nuestra filosofía es que es mejor que mueran robots a que mueran ucranianos. Los robots no sangran; se pueden reparar o sustituir. La vida humana no tiene precio», concluye el militar.

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