Desde Chile y Perú hasta Ecuador, Colombia, Honduras y Costa Rica, varios países de América Latina que han virado hacia la derecha en recientes elecciones toman como referencia la mano dura del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, contra las pandillas y la delincuencia. Asimismo, muchos de esos mandatarios cuentan con el respaldo explícito de Donald Trump, cuyo apoyo ha fortalecido a dirigentes conservadores en la región.
La presidenta recién nombrada de Perú, Keiko Fujimori, anunció que seguirá políticas similares a las de Bukele y advirtió que aplicará “mucha firmeza para recuperar el orden”. Durante la campaña ya había propuesto reforzar el control de fronteras y prisiones, e impulsar la construcción de una megacárcel para presos de alta peligrosidad inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, con capacidad para decenas de miles de reclusos.
En Colombia, el nuevo mandatario Abelardo de la Espriella también se ha identificado con el modelo de Bukele. Con el lema “Firme por la patria”, inició su gestión anunciando medidas drásticas contra la criminalidad, negando la continuidad de negociaciones de paz y subrayando su intención de recuperar el orden, la libertad y la autoridad.
De la Espriella planea construir siete prisiones al estilo Bukele para “recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo” y aplicar una estrategia similar, pero enfocada en combatir el narcotráfico. En las primeras horas de su mandato, las fuerzas armadas llevaron a cabo operaciones contra disidencias de las FARC y el Clan del Golfo, que incluyeron la muerte de un cabecilla conocido como alias Ruso. Ya como candidato había señalado que las fuerzas armadas “darán de baja” a quienes no se entreguen.
Las autoridades que buscan replicar el modelo salvadoreño suelen omitir las denuncias de organismos nacionales e internacionales sobre muertes, torturas y detenciones arbitrarias ocurridas bajo el régimen de excepción vigente en El Salvador desde marzo de 2022. Socorro Jurídico Humanitario ha contabilizado al menos 554 personas fallecidas tras ser detenidas en el marco de ese régimen. Según esa organización, el 94% de quienes murieron no tenían perfil de pandillero y fallecieron bajo custodia estatal sin sentencia condenatoria.
En 2023, la Asamblea Legislativa controlada por el partido de Bukele, Nuevas Ideas, aprobó juicios sumarios para centenares de personas acusadas de pertenecer o colaborar con pandillas, muchos de los cuales carecen de una defensa efectiva. Desde la instauración del régimen de excepción el 27 de marzo de 2022, prorrogado repetidamente (más de 50 veces), se han registrado más de 92.400 detenciones. El propio Gobierno salvadoreño reconoce que más de 8.000 de los detenidos fueron liberados por inexistencia de delito. Organizaciones humanitarias han recibido más de 6.400 denuncias por presuntas violaciones de derechos humanos relacionadas con detenciones arbitrarias, tortura, malos tratos y dificultades para conocer la ubicación o la situación jurídica de los detenidos.
Bukele ha desestimado esas cifras y, mientras mantiene políticas represivas y reduce la presencia de la oposición, ha dado pasos para consolidar su permanencia en el poder. Ha sido recibido por Trump en la Casa Blanca en al menos dos ocasiones, gestos que estrechan la relación entre ambos. Además, fue designado por su partido como candidato a un tercer mandato consecutivo tras una reforma constitucional aprobada en la Asamblea Legislativa en 2025 que eliminó el límite a la reelección, vigente hasta entonces.
VICTORIA GARANTIZADA EN 2027
Su victoria en las elecciones de febrero de 2027 aparece como altamente probable debido a sus elevados índices de popularidad, atribuibles en buena medida a la reducción de la inseguridad que reporta el Gobierno, mientras la oposición política queda muy disminuida y solo cuenta con tres de los 60 escaños parlamentarios.
Además del apoyo interno, Bukele se ha convertido en un aliado clave de Trump en la región. En 2025 ambos acordaron un pacto migratorio que permitió a Estados Unidos deportar a cientos de migrantes, en su mayoría venezolanos, al CECOT. El acercamiento se reflejó también en la participación de El Salvador en la cumbre Escudo de las Américas, celebrada en Florida en marzo, donde estuvieron presentes líderes derechistas de una docena de países.
Varios gobiernos de derecha en América Latina buscan seguir el modelo de seguridad de Bukele; el nuevo presidente colombiano ya expresó su intención de sumarse a Escudo de las Américas, que propone combatir el narcotráfico con “fuerza militar letal”. Bukele, quien en 2021 se autodenominó “el dictador más cool del mundo mundial” en un comentario difundido públicamente, ofrece a estos gobiernos un ejemplo de políticas represivas que les ha facilitado mayor acceso y respaldo de la Casa Blanca en una región donde las administraciones de izquierda han pasado a ser minoría.

