15 de enero de 2026
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Proteína clave para preservar la fuerza muscular en la vejez

La movilidad fluida y la capacidad de incorporarse con facilidad suelen darse por sentadas hasta que el cuerpo envejece; con el tiempo, los músculos responden menos y las actividades cotidianas se vuelven más difíciles.

Investigadores de Estados Unidos identificaron que la proteína tenascina‐C es clave para la reparación y la resistencia muscular. Sus hallazgos fueron publicados en la revista Communications Biology.

Con la edad, los niveles de tenascina‐C disminuyen, lo que reduce la disponibilidad de células madre musculares necesarias para la regeneración tras una lesión.

El estudio fue liderado por Alessandra Sacco y Lale Cecchini, del instituto Sanford Burnham Prebys, en colaboración con científicos de la Universidad de California San Diego, Avidity Biosciences, la Universidad de Rice y la Universidad de Colorado.

Este descubrimiento podría abrir la vía a terapias destinadas a conservar la masa y la función muscular y así prevenir caídas o fracturas en personas mayores.

El desafío de conservar la fuerza muscular

El envejecimiento debilita los músculos y reduce su eficacia; este deterioro, conocido como sarcopenia, está asociado con mayor riesgo de caídas, fracturas y pérdida de autonomía.

Los investigadores se propusieron comprender por qué el músculo pierde capacidad regenerativa con la edad y cómo frenar ese proceso.

Para ello, consideraron esencial identificar estrategias que permitan mantener masa y fuerza muscular a lo largo del tiempo.

“Es absolutamente crucial que podamos desarrollar estrategias para mantener el músculo a medida que envejecemos”, afirmó la doctora Sacco, especialista en desgaste muscular.

El equipo centró su atención en las células madre musculares, responsables de renovar y reparar el tejido, y en cómo la matriz extracelular influye en su ciclo vital, con especial interés en la tenascina‐C.

La proteína que rejuvenece los músculos

Los investigadores trabajaron con dos grupos de ratones: unos con tenascina‐C y otros sin ella, para evaluar su papel en la reparación muscular tras una lesión.

Compararon la cantidad y el funcionamiento de las células madre en ambos grupos y comprobaron que los ratones carentes de tenascina‐C tenían menos células madre y una capacidad de reparación reducida.

Además hallaron que células denominadas progenitores fibroadipogénicos liberan tenascina‐C, la cual resulta esencial para activar las células madre musculares.

Descubrieron que la tenascina‐C se comunica con esas células a través del receptor Anexina A2, permitiendo su activación durante la reparación.

Al estudiar ratones envejecidos, observaron una caída de tenascina‐C que coincide con una menor capacidad de recuperación tras daño muscular.

Cuando trataron células madre de ratones viejos con tenascina‐C, estas recuperaron parte de su capacidad de migración y de contribuir a la curación del músculo.

El hallazgo principal fue que la ausencia de tenascina‐C acelera el deterioro y la pérdida de fuerza, mientras que su restauración mejora la reparación incluso en edades avanzadas.

“Revelar a estos jugadores es un poco como identificar músicos en una orquesta”, señaló la doctora Cecchini sobre los distintos tipos celulares y moleculares implicados en la reparación muscular.

“Así como cada instrumento contribuye al conjunto, ahora podemos entender mejor cómo se coordinan las señales entre las células para restaurar el músculo”, añadió.

Los autores advierten que, por ahora, aplicar tenascina‐C en humanos presenta desafíos: es una proteína grande y de acción intracelular, lo que dificulta su administración directa al tejido lesionado.

No es viable suministrarla como pastilla o con métodos simples de inyección, por lo que se requieren más investigaciones para desarrollar sistemas de entrega eficaces.

El equipo ya explora métodos para llevar la tenascina‐C al lugar donde se necesita y evalúa posibles soluciones de transporte y liberación.

“Nuestro objetivo general es contribuir a una mayor calidad de vida a medida que envejecemos”, afirmó Cecchini.

Aunque hacen falta más estudios, comprender y aprovechar la tenascina‐C podría posibilitar tratamientos que ayuden a las personas mayores a mantener fuerza y movilidad por más tiempo.

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