Este sábado comienza una nueva etapa para Nicolás Cabré y Rocío Pardo: celebrarán su matrimonio en Córdoba, en un entorno natural y rodeados de familiares. Para la pareja, la boda es la culminación de un año de aprendizajes y desafíos compartidos, y refleja la complicidad que fue consolidándose pese a rumores, distancias y pruebas dentro y fuera del escenario.
La relación nació durante la temporada teatral de 2024 en Córdoba: Cabré protagonizaba Los mosqueteros del rey y Pardo trabajaba en Pabellón Tornú. Las primeras interacciones se gestaron en los camarines y fuera de escena, y con el tiempo fueron consolidándose sin forzar nada. A mediados de febrero surgieron las primeras sospechas públicas a partir de una foto juntos y la atención de la prensa.
Consultada por la prensa, Pardo respondió con humor y discreción, y Cabré mantuvo su estilo de separar lo personal de lo profesional, compartiendo en redes principalmente aspectos vinculados a su trabajo y a su hija, Rufina, de una relación anterior.
En marzo hubo nuevas señales públicas de la relación, como un detalle en la celebración de cumpleaños de Rocío que llamó la atención de sus seguidores. En abril la pareja confirmó oficialmente su vínculo con una publicación conjunta que mostraba explícitamente su afecto, y desde entonces hicieron públicas varias muestras de la relación: viajes, salidas en pareja, actividades con Rufina y encuentros con amigos.
A pesar de las críticas y comentarios sobre la diferencia de edad, la convivencia familiar avanzó: un mes después viajaron juntos a la Costa Atlántica y las fotos mostraron una relación afianzada. Rufina se integró con naturalidad y la pareja funcionó como equipo tanto en lo doméstico como en lo público.
El año continuó con proyectos personales y laborales. La familia viajó a Japón por la participación de Cabré en la maratón de Tokio; Pardo y Rufina lo acompañaron, viviendo experiencias y recuerdos que reforzaron el proyecto común más allá de la competencia deportiva.
En abril la noticia de la boda tomó forma pública. Según informó Ángel de Brito, el compromiso se había concretado durante unas vacaciones en Punta Cana, donde Cabré le propuso matrimonio a Rocío en presencia de su hija y de la hermana de la bailarina, consolidando formalmente la familia ensamblada.
En lo profesional, Pardo debutó como directora de Ni una palabra, la comedia que protagoniza Cabré en Carlos Paz junto a Mariano Martínez y Bicho Gómez. Trabajar juntos reforzó el compañerismo y el espíritu de equipo, especialmente en la provincia donde Pardo creció.
A menos de tres meses de la boda, Rocío describió a Teleshow el lugar elegido: un bosque cercano a Carlos Paz con árboles y un lago, un sitio íntimo y con aspecto de cuento de hadas donde decidieron celebrar en un ambiente reservado.
El vestido fue diseñado por Pardo junto a Ana Pugliesi con una intención de sencillez. Rocío contó que buscaba algo básico y que el proceso fue un reflejo de la confianza y la calma del momento, incluso con anécdotas sobre la prueba del vestido que mostraron tranquilidad y complicidad.
Rufina participó en las pruebas del vestido y en otros momentos previos, fortaleciendo los lazos familiares y consolidando la nueva dinámica del grupo como una familia integrada en la que todos participan.
Finalmente llegó el día de la boda. El entorno natural, la vista al lago y la calma del lugar ofrecieron el marco elegido por la pareja para formalizar su compromiso, manteniendo una celebración con perfil íntimo pese al interés mediático.
Más allá del evento privado, la boda representa el comienzo de una nueva etapa en común: un proyecto de vida en el que las segundas oportunidades, el aprendizaje y la integración de familias dejaron de ser un obstáculo para convertirse en un eje de la relación.
Después de trayectorias personales intensas, Nicolás y Rocío priorizan la familia, el respeto y la alegría. En Córdoba encontraron el escenario para celebrar este nuevo comienzo y seguir construyendo su historia de manera discreta y con atención a lo cercano y verdadero.


