15 de enero de 2026
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Cirujano de Ohio enfrenta seis cargos por forzar abortivos a su pareja

El cirujano Hassan-James Abbas enfrenta cargos penales y la suspensión de su licencia médica tras la denuncia de su novia en Estados Unidos. La mujer, que estaba embarazada, afirmó que él le introdujo a la fuerza pastillas abortivas trituradas en la boca mientras ella dormía. El incidente ocurrió en diciembre de 2024 y, tras las investigaciones, se decidió suspender su licencia.

La Junta Médica del estado de Ohio consideró que la conducta del doctor representaba “un peligro inmediato y grave para el público”, según informaron medios locales como WTOL 11, WTVG y The Toledo Blade. El gran jurado del condado de Lucas presentó la acusación formal a finales de 2024 y, un año después, se confirmó la suspensión profesional.

Introdujo pastillas abortivas mientras dormía

Según la investigación oficial, Abbas, de 32 años, mantuvo una relación de dos meses con la víctima tras haberse separado de su esposa en octubre de 2024. La acusación indica que el cirujano adquirió mifepristona y misoprostol el 8 de diciembre de 2024, usando la identidad de su exesposa sin su consentimiento, mediante un proveedor de telemedicina fuera del estado. Los fármacos llegaron a su domicilio el 11 de diciembre acompañados de instrucciones para embarazos de menos de 13 semanas.

La noche del 18 de diciembre, la mujer se despertó y encontró al profesional sujetándola mientras le introducía el polvo triturado en la boca. Según la Junta Médica de Ohio, el médico la retuvo y ella logró escapar para llamar al 911 desde la cocina; Abbas colgó la llamada y la mantuvo con él durante media hora para exponer su versión antes de que la víctima acudiera a urgencias y denunciara la agresión. Posteriormente, la mujer perdió el embarazo y los registros hospitalarios consignaron “sangrado vaginal”.

El gran jurado imputó al médico seis delitos graves: secuestro, manipulación de pruebas, distribución ilegal de un fármaco abortivo, alteración de servicios públicos, fraude de identidad y engaño para obtener un fármaco peligroso. La Junta Médica sostuvo que existe “evidencia clara y convincente” de que su práctica representa un riesgo para el público, motivo por el cual se suspendió su licencia. El cirujano podría enfrentarse además a una multa civil de hasta 20.000 dólares y a otras sanciones disciplinarias.

El testimonio de la víctima

La víctima relató a WTOL 11 que, al despertar, su entonces pareja la sujetaba y la forzaba a ingerir el polvo: “Se subió encima de mí y metió sus dedos en mi boca. Me quedé allí tumbada, dándole vueltas a si me iba a matar. Mi mayor pensamiento era que me iba a matar”. Los documentos de la Junta Médica indican que Abbas presionó para que ella abortara tras enterarse del embarazo, aunque ella expresó su intención de continuar con la gestación.

Durante la investigación, Abbas admitió haber buscado información sobre los medicamentos en internet, triturado las pastillas para facilitar su disolución y no seguir las instrucciones de administración. También reconoció haber usado los datos de su exesposa para obtener los fármacos y haber arrojado el resto de las pastillas por la ventana camino al trabajo. Él afirmó que la mujer había aceptado tomar los medicamentos, versión que la víctima niega categóricamente.

La abogada de la víctima, Kelle Saull, dijo a WTOL 11 que valora el inicio del proceso penal y que podrían presentarse nuevas acusaciones conforme avance el caso. La audiencia ante la Junta Médica está programada para el 14 y 15 de mayo de 2026, y la comparecencia judicial de Abbas para el 19 de diciembre.

Perfil y antecedentes del cirujano

Hassan-James Abbas era residente de cirugía en la Universidad de Toledo al momento de los hechos. Tras su separación en octubre de 2024, comenzó una relación con la víctima, que también había sido su paciente cuando le recetó medicamentos para las náuseas del embarazo. La Junta Médica de Ohio determinó que el médico infringió varias disposiciones del Código Revisado estatal, entre ellas la prescripción y administración de medicamentos con fines no legales ni legítimos y el uso fraudulento de la identidad de su exesposa para obtener fármacos abortivos.

El caso ha reavivado el debate en Ohio sobre la ética médica, la autonomía de las pacientes y la violencia de género, al involucrar a un profesional de la salud en delitos graves y en el uso indebido de medicamentos. La abogada de la víctima consideró que el inicio del proceso judicial es un avance, aunque el caso podría dar lugar a nuevas acciones legales.

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