El homicidio de un joven activista de extrema derecha en Lyon llevó a la detención de nueve personas, entre ellas un asistente parlamentario de La Francia Insumisa (LFI), según confirmaron fuentes judiciales y policiales.
Quentin Deranque, de 23 años, murió tras recibir golpes y patadas en la cabeza durante disturbios en las inmediaciones del Instituto de Estudios Políticos de Lyon, donde se celebraba una conferencia organizada por la eurodiputada Rima Hassan, de LFI.
El incidente tuvo lugar después de una protesta convocada por el colectivo de ultraderecha Némesis, que se define como feminista y antiinmigración, frente al centro académico.
Testigos relataron que un grupo de encapuchados agredió a las manifestantes, lo que provocó la intervención de jóvenes de extrema derecha, entre ellos Deranque, quien resultó gravemente herido y falleció dos días después en el hospital.
La investigación judicial, dirigida por el fiscal Thierry Dran, apunta a un presunto homicidio voluntario y a cargos por agresión agravada.
Están detenidas siete hombres y dos mujeres: seis sospechosos de haber participado directamente en la agresión y tres señalados por su presunta colaboración logística.
Entre los arrestados figura Jacques-Elie Favrot, asistente parlamentario de Raphaël Arnault, diputado de LFI, quien fue cesado de inmediato, según informó Arnault en redes sociales.
Las imágenes difundidas muestran a una docena de personas golpeando a tres individuos tendidos en el suelo; testigos aseguraron a las agencias que durante el enfrentamiento se emplearon barras de hierro.
Némesis responsabilizó a La Jeune Garde, un grupo antifascista cofundado por Arnault y disuelto en junio, pero el colectivo negó cualquier implicación y expresó su pesar por la muerte de Deranque.
El episodio tuvo un impacto político inmediato. Jean-Luc Mélenchon, líder de LFI, condenó el ataque y afirmó que quienes participaron “se han deshonrado actuando con aparente intención letal”, al tiempo que pidió evitar la justicia por mano propia.
Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu reclamó una “limpieza rápida” en las filas de LFI, sin prejuzgar la investigación, mientras que el líder socialista Olivier Faure exigió que LFI no mantenga ambigüedades frente a movimientos violentos.
El asesinato de Deranque aumentó la presión sobre LFI y su dirección en un contexto de fuerte polarización política y con las elecciones municipales y presidenciales próximas.
Marine Le Pen, referente del Reagrupamiento Nacional (RN), condenó el crimen y atribuyó responsabilidad política a Mélenchon por “haber abierto las puertas de la Asamblea Nacional a presuntos asesinos”, y Jordan Bardella, presidente del RN, reiteró esa acusación de responsabilidad moral y política contra el líder de la izquierda.
El Parlamento francés guardó un minuto de silencio en memoria de Deranque, y la presidenta de la Asamblea, Yael Braun-Pivet, ordenó la expulsión de uno de los asistentes de Arnault tras ser señalado en testimonios vinculados al caso.
(Con información de AFP, Europa Press, BBC y Reuters)

