15 de enero de 2026
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Gobierno francés logra respaldo parcial al presupuesto 2026 en medio de tensiones

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, afronta una semana decisiva: la aprobación de su proyecto de presupuestos para 2026 en el Senado supuso un avance esperado, pero no garantiza la estabilidad de su Ejecutivo. El lunes, la cámara alta —dominada por la derecha y el centro— validó el plan con 187 votos a favor y 109 en contra, lo que abre la puerta a negociaciones claves con la Asamblea Nacional, donde los apoyos están más fragmentados.

En la cámara baja persisten las dificultades. El presupuesto de la Seguridad Social, aprobado la semana pasada por un margen estrecho de trece votos entre 577 diputados, se someterá a ratificación definitiva este martes. Para asegurar respaldos, el Ejecutivo hizo concesiones importantes a formaciones opositoras, sobre todo a los socialistas: suspendió la reforma de pensiones aprobada en 2023 —que aumentaba en dos años la edad mínima de jubilación— y elevó las partidas sociales y hospitalarias, lo que empeora el déficit en más de 5.000 millones de euros.

Este deterioro fiscal pone en riesgo el objetivo central del Gobierno: reducir el déficit público por debajo del 5 % del PIB el próximo año y avanzar hacia el compromiso con Bruselas de situarlo en el 3 % en 2029. Las estimaciones recientes sitúan el desvío en torno al 5,3 %, apenas una décima menos que en 2025, según el ministro de Economía, Roland Lescure, que calificó de “inaceptable” mantener un nivel superior al 5 %.

El trámite de las cuentas para 2026 ha sido complejo desde su paso por la Asamblea Nacional, donde fueron casi unánimemente rechazadas salvo por un único voto favorable. El texto volverá al debate parlamentario después de que una comisión mixta de senadores y diputados, cuya reunión está prevista para el viernes, intente acordar una versión común que sería sometida a votación final la próxima semana en ambas cámaras.

El Gobierno se encuentra en una situación delicada: si el proyecto final se orienta a recabar los votos de los socialistas, corre el riesgo de perder el apoyo de centristas y conservadores; mientras tanto, La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y la extrema derecha de Marine Le Pen mantienen su rechazo. Ante la posibilidad de bloqueo, aumenta la presión para que Lecornu utilice la facultad constitucional que permite aprobar el presupuesto sin votación parlamentaria. El primer ministro había prometido evitar ese recurso para legitimar la negociación, aunque podría reconsiderarlo si fracasan las conversaciones.

Si el desacuerdo persiste, el Ejecutivo podría verse forzado a presentar una ley provisional de emergencia para garantizar el funcionamiento del Estado en 2026. Ese escenario dejaría a Lecornu expuesto a una posible moción de censura, un mecanismo que ya provocó la caída de sus predecesores Michel Barnier y François Bayrou entre diciembre de 2024 y septiembre pasado, tras perder la confianza de la cámara baja.

(Con información de EFE y Reuters)

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