15 de enero de 2026
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Jefe del Mossad advierte que Israel impedirá reactivar el programa nuclear iraní

El jefe del servicio de inteligencia exterior de Israel, David Barnea, afirmó este martes que Israel debe asegurarse de que Irán no reanude su programa nuclear, seis meses después de una ofensiva que dañó instalaciones atómicas iraníes y provocó una guerra de doce días.

Barnea sostuvo que, pese a los ataques, Teherán sigue teniendo la intención de avanzar en capacidades nucleares y que Israel actuará para impedirlo.

“La idea de continuar desarrollando una bomba nuclear todavía late en sus corazones”, dijo Barnea durante una ceremonia de entrega de premios a agentes del Mossad en Jerusalén.

En ese acto añadió que Israel asume “la responsabilidad de asegurar que el proyecto nuclear, que ha sido gravemente dañado en estrecha cooperación con los estadounidenses, nunca vuelva a activarse”.

Sus declaraciones se producen en un contexto de alta tensión regional, tras los ataques lanzados por Israel el 13 de junio contra objetivos estratégicos en Irán, incluidos sitios vinculados al programa nuclear. Aquella operación desencadenó un conflicto armado de casi dos semanas entre ambos países, en el que Estados Unidos también llevó a cabo bombardeos contra tres instalaciones nucleares iraníes.

Barnea, cuyo mandato al frente del Mossad concluye en junio de 2026, destacó el carácter sorpresivo de la ofensiva inicial y sugirió que reveló el alcance del trabajo de inteligencia israelí dentro de Irán.

“El régimen de los ayatolás despertó en un instante para descubrir que Irán estaba completamente expuesto y penetrado”, afirmó, en alusión a la capacidad israelí para recopilar información sensible.

El jefe de inteligencia mostró además un marcado escepticismo respecto a una solución diplomática.

“Irán cree que puede engañar al mundo una vez más e implementar otro mal acuerdo nuclear. No permitimos y no permitiremos que se concrete un mal acuerdo”, aseguró.

Sus declaraciones aluden a los esfuerzos internacionales por negociar límites al programa nuclear iraní, un asunto central en la agenda de seguridad global desde hace más de una década.

Las potencias occidentales han acusado reiteradamente a Irán de buscar armas nucleares, mientras que Teherán niega esas acusaciones y sostiene que su programa tiene fines civiles.

En 2015, Irán firmó un acuerdo con Estados Unidos, Rusia, China y países europeos que imponía restricciones al enriquecimiento de uranio a cambio de un alivio de sanciones; Israel se opuso al pacto desde su inicio.

Durante su primer mandato, el presidente estadounidense Donald Trump sacó a Washington del acuerdo en 2018. Este año, Irán y Estados Unidos reanudaron conversaciones indirectas, con mediación de Omán, para explorar un nuevo entendimiento, pero esas negociaciones quedaron suspendidas tras los ataques israelíes de junio.

Trump ha afirmado en varias ocasiones que los bombardeos estadounidenses “destruyeron” el programa nuclear iraní.

El Pentágono evaluó que los ataques retrasaron el desarrollo nuclear de Irán entre uno y dos años, una estimación que contrasta con un informe preliminar de inteligencia estadounidense citado por medios locales, según el cual el impacto habría sido de solo algunos meses.

Desde Teherán, el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, rechazó esas afirmaciones y respondió a Trump que debía “seguir soñando” si creía que el programa nuclear iraní había sido eliminado.

(Con información de AFP)

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