La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, dijo que para Italia es “prematuro” firmar el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, porque aún no se han aplicado por completo las medidas necesarias para proteger al sector agrícola.
Ante la Cámara de los Diputados, Meloni señaló que el acuerdo podría aportar beneficios al país, pero que el Gobierno considera imprescindible que favorezca a todos los sectores, en especial a los agricultores, cuyas inquietudes deben resolverse antes de avanzar.
“Varias medidas han sido presentadas, pero no están totalmente concluidas. Por eso estimamos que firmar el acuerdo en los próximos días sería prematuro”, afirmó.
Meloni aclaró que esto “no significa que Italia quiera bloquear o rechazar el acuerdo en su conjunto” y añadió que confía en que “a comienzos del próximo año se habrán cumplido todas las condiciones”.
La mandataria indicó que en las negociaciones se han conseguido avances, como un mecanismo de salvaguardia específico, un fondo de compensación para emergencias y un refuerzo de los controles fitosanitarios sobre las importaciones.
No obstante, advirtió que esas medidas aún no están plenamente implementadas, por lo que consideró necesario esperar a que el paquete adicional se concrete y pueda ser debatido con los agricultores antes de proceder a la firma.
La palabra de Lula
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió a Meloni y al presidente francés, Emmanuel Macron, que suscriban el acuerdo durante la cumbre del Mercosur prevista para el sábado en Foz do Iguaçu, Brasil.
Lula sostuvo que la agricultura brasileña no amenaza la competitividad de los productores europeos, porque los productos sudamericanos son de tipo y calidad distintos a los europeos.
El presidente brasileño enfatizó que los países sudamericanos han cedido más que los europeos en las negociaciones y expresó su deseo de que los líderes europeos asuman la responsabilidad de avanzar con la firma.
Mientras tanto, la UE ha intensificado las gestiones para intentar firmar el acuerdo con el Mercosur antes de fin de año. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planea viajar a Brasil para formalizar el tratado si recibe el mandato de los Estados miembros.
El Parlamento Europeo aprobó recientemente nuevas cláusulas de salvaguarda pensadas para proteger a los agricultores comunitarios frente a posibles aumentos repentinos en importaciones de productos sensibles, y está preparado para negociar los detalles finales con los Estados miembros.
Consejo y Eurocámara tienen previsto reunirse en una semana considerada clave para definir la posición europea sobre el pacto.
La postura de Francia
Francia continúa siendo el principal país reticente a la firma. El presidente Emmanuel Macron reiteró su rechazo al tratado en su forma actual, argumentando que no ofrece garantías suficientes para proteger a los agricultores franceses.
Desde su entorno subrayaron la necesidad de salvaguardas sólidas y operativas, la aplicación de las mismas normas a los productos importados que a los europeos y controles estrictos sobre las importaciones.
El Senado francés aprobó una resolución que insta al Gobierno a llevar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para intentar bloquearlo, mientras agricultores franceses han protestado en el suroeste del país contra el protocolo sobre la dermatosis nodular contagiosa del bovino incluido en el tratado.
El acuerdo UE-Mercosur, negociado durante más de 25 años, abriría el mercado europeo a productos agrícolas sudamericanos como carne, azúcar, arroz, miel y soja, y facilitaría la entrada de productos europeos —automóviles, maquinaria, vinos y licores— en los países del Mercosur.
Aunque la Comisión Europea ha propuesto salvaguardas agrícolas complementarias, Francia las considera insuficientes y reclama su implementación efectiva antes de dar su visto bueno definitivo.
En este marco, Meloni reiteró que Italia no pretende bloquear el acuerdo, pero solo lo apoyará cuando existan garantías de reciprocidad para el sector agrícola nacional, con la expectativa de que las condiciones necesarias puedan cumplirse a comienzos del próximo año.


