El relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Birmania, Tom Andrews, pidió el domingo a la comunidad internacional que no reconozca las elecciones celebradas en el país, al calificarlas de un proceso fraudulento e ilegítimo organizado por la junta militar que tomó el poder tras el golpe de 2021.
Andrews denunció en X que “unas elecciones organizadas por una junta que sigue bombardeando civiles, encarcelando a líderes políticos y criminalizando la disidencia no son elecciones, sino un teatro del absurdo impuesto a punta de pistola”. Añadió que este proceso no ofrece una salida a la crisis en Myanmar y que solo servirá para perpetuar la represión, la división y el conflicto.
URGENTE: Tom Andrews @RapporteurUn insta a los gobiernos a rechazar las votaciones simuladas en #Myanmar, mientras la junta incrementa la coerción sobre la ciudadanía para que vote. Advierte que las elecciones que comienzan el 28 de diciembre han sido diseñadas para fabricar una fachada de legitimidad. pic.twitter.com/OsTeXKpRCt
— Procedimientos Especiales de la ONU (@UN_SPExperts) 28 de diciembre de 2025
La primera fase de las elecciones legislativas concluyó el domingo, casi cinco años después del golpe militar de febrero de 2021 que arrastró al país a una guerra civil. Los comicios, que se desarrollan a lo largo de un mes y que la junta presenta como un retorno a la democracia, se llevan a cabo con la exlíder y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi en prisión.
El representante de la ONU afirmó que las elecciones descansan sobre “la opresión, la coerción y la violencia” de la junta, y advirtió que reconocer estos comicios equivaldría a “recompensar a un régimen que sigue cometiendo atrocidades diariamente y socavando la lucha por un futuro democrático” en Myanmar.
La oficina de la ONU en Myanmar señaló en un comunicado que “es esencial que el futuro de Birmania se decida mediante un proceso libre, justo, inclusivo y creíble que refleje la voluntad de su pueblo”.
La votación comenzó a las 06:00 hora local en distritos de Rangún, Mandalay y la capital Naipyidó, y cerró diez horas después. No obstante, la afluencia fue notablemente baja: en un centro de votación en Rangún había más periodistas y trabajadores electorales que votantes.
El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, defendió que los comicios son “libres y justos” pese a estar organizados por los militares. Tras votar en Naipyidó afirmó: “Les aseguramos que estas son unas elecciones libres y justas. Fueron organizadas por los militares, no podemos permitir que nuestra reputación se empañe”.
El Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo, cercano a los militares, aparece como favorito para convertirse en la principal fuerza política. En contraste, la mayoría de los partidos que participaron en las elecciones de 2020, incluido el de Aung San Suu Kyi, han sido disueltos por la junta.
Con una población de alrededor de 50 millones, Myanmar está en guerra civil y no se realizan votaciones en las zonas controladas por los rebeldes. “Es imposible que esta elección sea libre y justa”, dijo a la AFP Moe Moe Mying, de 40 años, que lleva dos meses huyendo de los bombardeos aéreos en su aldea de la región central de Mandalay. “¿Cómo podemos respaldar una votación controlada por la junta cuando estos militares han destruido nuestras vidas?”, añadió.
Aung San Suu Kyi, de 80 años, cumple una condena de 27 años de cárcel por cargos que organizaciones de derechos humanos consideran motivados políticamente. “No creo que ella considere que estas elecciones tengan algún significado”, declaró su hijo Kim Aris desde su domicilio en Reino Unido.
Según el calendario oficial, la segunda fase de la votación está prevista para el 11 de enero y la tercera para el 25 de ese mes. Andrews reiteró su llamado a los gobiernos para que rechacen estas elecciones “fraudulentas” mientras la junta intensifica la coerción sobre la ciudadanía para que participe.


