Donald Trump dijo este domingo que logró “un gran avance” en las conversaciones con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, celebradas en su finca de Mar-a-Lago, y afirmó que están “mucho más cerca” de poner fin al conflicto.
En una breve declaración a la prensa antes de la reunión privada, Trump aseguró que el plan para terminar la guerra en Ucrania está en su “fase final” y añadió que, aunque cree estar en la recta final de las negociaciones, no había establecido una fecha límite.
También afirmó que habrá “un acuerdo sólido” para garantizar la seguridad de Ucrania con la participación de países europeos y dijo que, tras el encuentro, ambos mandatarios mantendrán una conversación telefónica con aliados europeos.
Antes de entrar a la residencia para la reunión privada, Trump afirmó que el presidente ruso, Vladimir Putin, se tomaba “muy en serio” la búsqueda de la paz.
Previo al encuentro con Zelensky, Trump indicó que mantuvo una conversación telefónica “productiva” con Putin y lo comunicó en su red Truth Social, señalando que la llamada se produjo poco antes de la reunión programada.
El Kremlin confirmó el contacto y dijo que habrá otra llamada después de la reunión entre Trump y Zelensky. El asesor diplomático ruso Yuri Ushakov calificó la conversación de “amistosa” y confirmó que acordaron volver a hablar tras el encuentro bilateral.
Desde Moscú también enviaron un mensaje a Kiev: advirtieron que Ucrania debe tomar una “decisión valiente” y retirar sus tropas del Donbás para “poner fin” al conflicto, en lo que presentaron como una condición para la paz.
La delegación ucraniana que llegó a Mar-a-Lago incluye al secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umerov; al ministro de Economía, Oleksiy Sobolev; al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Andriy Hnatov; al asesor presidencial Oleksandr Bevz; y al primer viceministro de Asuntos Exteriores, Serhiy Kyslytsia.
Por la delegación estadounidense, además del presidente republicano, participan el enviado especial Steve Witkoff, el asesor principal y yerno presidencial Jared Kushner, el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Guerra Pete Hegseth.
El plan de 20 puntos, resultado de semanas de negociaciones entre representantes ucranianos, estadounidenses y europeos, aún no cuenta con la aprobación de Moscú. El encuentro se celebra poco después de un ataque masivo con misiles y drones rusos sobre Kiev.
La reunión tiene lugar en la residencia de Trump en Mar-a-Lago y es la primera reunión presencial entre ambos mandatarios desde octubre, cuando Trump rechazó la solicitud de Zelensky de entregar misiles Tomahawk de largo alcance.
Durante una escala en Canadá el sábado, Zelensky dijo esperar que las conversaciones con Trump sean “muy constructivas” y señaló que el reciente ataque ruso a Kiev demuestra la negativa de Putin a buscar una salida negociada.
“Este ataque es, una vez más, la respuesta de Rusia a nuestros esfuerzos de paz”, afirmó Zelensky, insistiendo en que la continuidad de los bombardeos contra viviendas e infraestructura muestra la falta de voluntad de Moscú para alcanzar la paz.
En Canadá, el presidente ucraniano sostuvo una conferencia telefónica con líderes europeos que, según el canciller alemán Friedrich Merz, reafirmaron su respaldo a los esfuerzos de paz promovidos por Ucrania; Rusia, por su parte, acusó a Kiev y a sus aliados europeos de intentar “torpedear” un plan previo negociado por Washington.
Los líderes de la Unión Europea presentes en la llamada, Úrsula von der Leyen y António Costa, aseguraron que el apoyo del bloque a Ucrania se mantendrá firme y prometieron seguir presionando al Kremlin para alcanzar un acuerdo.
Zelensky subrayó que las garantías de seguridad deben ser simultáneas con el fin de la guerra, ya que Ucrania necesita tener confianza en que Rusia no reanudará la agresión, y pidió discutir las condiciones de esas garantías.
Ucrania exige además mayor respaldo financiero y militar de Europa y Estados Unidos, con especial énfasis en el suministro de drones. Tras reunirse con Zelensky, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció una asistencia económica de 1.820 millones de dólares destinada a la reconstrucción tras el conflicto.
Hasta ahora, Trump no ha expresado un respaldo explícito a la nueva propuesta de paz, aunque autorizó la realización del diálogo: “(Zelensky) no tiene nada hasta que yo lo apruebe. Así que veremos qué tiene”, dijo el presidente.
Las negociaciones abordarán un plan que contempla detener la guerra sobre las actuales líneas del frente y podría implicar que Ucrania retire fuerzas del este y se creen zonas desmilitarizadas como amortiguación. Este enfoque representa la aceptación más explícita hasta ahora por parte de Kiev de posibles concesiones territoriales, aunque no se prevé que Ucrania renuncie al 20% de la región oriental de Donetsk que aún controla, la principal reclamación territorial rusa.
Trump ha centrado su promesa de poner fin a las guerras en Ucrania y Gaza como un pilar de su candidatura a un segundo mandato, presentándose como un “presidente de paz”.
(Con información de AFP)


