15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Prevención de emergencias durante la ola de calor

Ante las altas temperaturas que se registran en gran parte de la provincia, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires difundió recomendaciones para prevenir la deshidratación, el agotamiento por calor y el golpe de calor, una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida.

La hidratación adecuada es la medida preventiva principal: beber agua fresca y segura con frecuencia, sin esperar a sentir sed, ya que la sed es un signo tardío de deshidratación. Se aconseja reducir el consumo de bebidas con cafeína, alcohol o alto contenido de azúcar, como las gaseosas, porque pueden aumentar la pérdida de líquidos o elevar la temperatura corporal. En el caso de la lactancia, es importante amamantar con más frecuencia y que la madre aumente su ingesta de líquidos.

Respecto a la exposición y la actividad física, se recomienda evitar el sol directo y los esfuerzos intensos entre las 10 y las 17 horas. Al salir, buscar sombra, usar ropa ligera, de colores claros y de fibras naturales que faciliten la transpiración, y protegerse con sombrero y anteojos de sol con filtro UV. El protector solar debe tener un factor de protección de al menos 30, aplicarse 30 minutos antes de la exposición y renovarse cada dos horas.

En cuanto a la alimentación y el hogar, priorizar comidas livianas e incluir frutas y verduras frescas bien higienizadas; evitar alimentos muy pesados o de difícil digestión. Para mantener los ambientes frescos, cerrar persianas durante el día en las zonas expuestas al sol y ventilar durante la noche. El uso de ventiladores puede ayudar cuando la temperatura ambiente es inferior a 35 °C; por encima de ese valor y con baja humedad, su efecto puede ser contraproducente.

El Colegio advirtió que el golpe de calor es una urgencia médica. Los signos de alarma incluyen temperatura corporal superior a 39 °C, piel enrojecida, caliente y seca, dolor de cabeza intenso, mareos, náuseas, confusión, desorientación o pérdida del conocimiento. Ante estos síntomas, hay que llamar de inmediato al servicio de emergencias, trasladar a la persona a un lugar fresco y sombreado, intentar reducir la temperatura con paños fríos o mojando la ropa y no administrar antipiréticos. Solo ofrecer agua si la persona está consciente.

Finalmente, se insistió en extremar cuidados en los grupos de mayor riesgo: adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas como afecciones cardíacas, renales, neurológicas o diabetes, ya que algunos tratamientos pueden alterar la respuesta al calor. La prevención y la consulta médica oportuna son fundamentales para evitar complicaciones durante las olas de calor.

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