15 de enero de 2026
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Seis dispositivos del hogar que no debes desconectar con frecuencia

Desenchufar aparatos para reducir el consumo eléctrico es una práctica común, pero en muchos casos —especialmente con equipos modernos— puede resultar contraproducente: provoca daños, errores técnicos y costes que superan el ahorro aparente.

Identificar qué dispositivos no conviene desconectar es esencial, ya que muchos requieren alimentación continua para mantener su funcionamiento, seguridad y vida útil. A continuación se describen seis casos en los que desconectar puede tener consecuencias negativas para la salud, la seguridad y la economía del hogar.

Frigoríficos, neveras o refrigerador

El frigorífico debe mantener una temperatura constante para conservar los alimentos de forma segura; interrumpir la corriente rompe la cadena de frío y favorece el crecimiento bacteriano.

Al volver la electricidad, el compresor trabaja intensamente para recuperar la temperatura, lo que eleva el consumo momentáneo y acelera el desgaste del equipo, aumentando el riesgo de averías y costes de reparación.

Lavadoras y secadoras

Las lavadoras y secadoras actuales incorporan sensores, placas electrónicas y software. Desconectarlas con frecuencia puede borrar configuraciones, descalibrar sensores y provocar errores en la memoria. Además, los ciclos repetidos de conexión pueden generar sobretensiones locales que dañan la placa base y exigen reparaciones costosas.

Lavavajillas

Los lavavajillas modernos gestionan ciclos y consumo mediante electrónica. Cortar la alimentación con frecuencia obliga a reinicios, pérdida de ajustes (como reloj o inicio diferido) y desgaste de la fuente de alimentación y sensores, lo que deteriora la calidad del lavado, aumenta el gasto energético y puede generar fallos técnicos caros de reparar.

Router WiFi

El router suele permanecer encendido porque los proveedores realizan actualizaciones y mantenimiento, a menudo por la noche. Si se apaga, puede perder mejoras y parches de seguridad, dejando la red más vulnerable. Además, los cambios térmicos por encendidos y apagados repetidos dañan soldaduras y componentes internos.

Hornos y placas de inducción

Estos equipos funcionan con potencias elevadas y requieren una alimentación estable. Sus enchufes y contactos no están pensados para desconexiones diarias; conectar y desconectar con frecuencia genera microarcos que ennegrecen los contactos y aumentan el riesgo de cortocircuitos o incendio.

Muchos hornos tienen ventiladores que siguen enfriando la electrónica tras apagarlos; cortar la corriente antes de completar ese ciclo puede provocar daños en los controles y causar reparaciones costosas.

Televisores OLED

Los televisores OLED ejecutan ciclos de mantenimiento de píxeles incluso en reposo para prevenir el “quemado” de pantalla. Desenchufarlos interrumpe esos procesos de protección, lo que puede degradar la calidad de imagen y acortar la vida útil del equipo. El consumo en modo reposo es mínimo en comparación con el riesgo de daños irreversibles.

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