15 de enero de 2026
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Cómo llegó el salmón gigante a los ríos de Argentina

El salmón más grande del mundo, el Chinook, puede superar el metro y medio de longitud y alcanzar hasta 60 kilos. Originario de las cuencas del Pacífico Norte, fue introducido en Chile y desde allí se expandió hacia ríos fríos de la Patagonia argentina.

Investigadores de Argentina, Chile y Estados Unidos demostraron que ejemplares de Chinook cruzaron desde varias cuencas del Pacífico hacia cuencas atlánticas en la Patagonia, formando una población estable en el río de las Vueltas con una mezcla genética inesperadamente alta.

El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, muestra que la especie utilizó rutas oceánicas y corredores fluviales para colonizar nuevos ríos y mantener poblaciones estables.

Según el doctor Javier Ciancio, investigador del Conicet en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR) en Puerto Madryn y coautor del estudio, controlar la expansión del Chinook en la Patagonia argentina resulta hoy muy difícil. No obstante, explicó que la cantidad de ríos aptos para la invasión es limitada y que estructuras como diques también actúan como barreras que impiden el acceso a zonas de desove.

Ciancio aclaró que el Chinook no está establecido en la costa bonaerense: aunque se han reportado individuos en el río Paraná, en la costa de Uruguay, en el sur de Brasil y en la Laguna de los Patos, esas observaciones no constituyen poblaciones estables.

Además de Ciancio, el estudio fue realizado por Carla Riva-Rossi, Daniel Gomez-Uchida, Miguel Pascual, Rodrigo Clarke, Pamela Quiroga, Cecilia Di Prinzio, Carolina Lázari y John Carlos Garza.

Los autores trabajan en el Instituto de Diversidad y Evolución Austral y el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Conicet), la Universidad de Concepción (Chile), el Núcleo Milenio INVASAL, la Universidad de California Santa Cruz y el Centro de Ciencia de Pesquerías del Suroeste de Estados Unidos.

Los resultados proporcionan información clave para el manejo de esta especie invasora, la protección de la biodiversidad y el diseño de estrategias que integren las necesidades económicas locales en la Patagonia, destacaron los investigadores.

El Chinook: una historia de saltos y sorpresas

El Chinook es una especie anádroma: nace en agua dulce, crece en el océano y regresa al río natal para desovar, conectando ecosistemas distantes. Fue introducido en Chile en la década de 1970 con ejemplares procedentes de los ríos Columbia y Willamette, en Estados Unidos.

En Argentina hubo intentos de introducción a principios del siglo XX que no prosperaron, lo que motivó a los científicos a investigar por qué la especie sí se estableció en la Patagonia en décadas recientes.

Desde Chile, a partir de los años 70 el Chinook avanzó de forma natural hacia el Atlántico, aprovechando corrientes marinas y posibles conexiones entre cuencas. En poco tiempo colonizó varias cuencas patagónicas; en 2006 se registró por primera vez la presencia de salmones en el río De las Vueltas, cerca de El Chaltén, Santa Cruz.

Es una de las pocas especies de salmón que ha establecido poblaciones fuera de su rango nativo con éxito notable, caso comparable a lo observado en Nueva Zelanda y el sur de Sudamérica.

El equipo buscó rastrear el origen genético de la población del río De las Vueltas, reconstruir las rutas de dispersión en la región y comprender los procesos que favorecieron su expansión y permanencia.

ADN y caminos de agua

Para delinear la trayectoria del Chinook, los investigadores tomaron muestras en el río De las Vueltas y compararon su ADN con el de salmones de otras regiones de Argentina, Chile y del Pacífico Norte, empleando herramientas genéticas de alta resolución.

Los análisis mostraron que la mayor parte de los ejemplares del río De las Vueltas tiene afinidad genética con salmones naturalizados de la región chilena de Aysén, mientras que una proporción menor se relaciona con la cuenca del río Santa Cruz.

Los autores señalan que los aportes de múltiples poblaciones fuente y la dispersión continua a través de la cuenca del Santa Cruz explican la alta diversidad genética observada en la población del De las Vueltas, que resulta igual o superior a la de linajes fundadores del noroeste de América del Norte.

El río Santa Cruz actúa como un centro de acumulación genética y un corredor migratorio que facilita la expansión de la especie hacia otras cuencas; el río De las Vueltas es un afluente de la parte alta del Santa Cruz.

Los investigadores emplearon simulaciones y métodos estadísticos avanzados que apoyan la reconstrucción de la historia de dispersión del Chinook en la Patagonia, y concluyeron que la conectividad oceánica y la existencia de hábitats escalonados permitieron su llegada y establecimiento en nuevos ríos.

Sin embargo, la invasión puede alterar ecosistemas: la construcción de nidos modifica los lechos de los ríos y las carcasas de los salmones aportan nutrientes a sistemas que antes tenían baja competencia y escasos nutrientes, cambiando la dinámica ecológica local.

Qué hacer ante la invasión del Chinook

Los autores recomiendan el monitoreo genético de las poblaciones y evaluar la conectividad entre ríos y los centros de invasión para mitigar impactos potenciales.

Proponen además buscar un equilibrio entre la protección de especies nativas y el aprovechamiento económico local, como la pesca recreativa o comercial del Chinook en zonas donde su captura puede generar beneficios.

Ciancio indicó que la decisión de aprovechar o intentar frenar al Chinook depende de políticas gubernamentales. En la provincia de Santa Cruz se está analizando la apertura de una pesquería comercial por el valor de su carne y en zonas altas ya existe pesca deportiva.

En contraste, dentro de Parques Nacionales se prioriza la conservación de los ecosistemas y allí se intenta controlar o remover al Chinook, aunque estas acciones resultan complejas.

Los investigadores remarcan que si un río ofrece condiciones adecuadas para el desove, es probable que salmones que llegan de forma ocasional terminen estableciéndose: la dispersión continua facilita la colonización cuando los hábitats son favorables.

En conjunto, la información generada por este estudio publicada en Frontiers in Marine Science puede ayudar a diseñar políticas que integren la conservación de la biodiversidad, el desarrollo humano y el manejo de especies exóticas.

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