Un informe de inteligencia al que tuvo acceso The Times sostiene que el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, habría preparado un plan de contingencia para abandonar Teherán con un círculo reducido de colaboradores y familiares en caso de que las fuerzas de seguridad no logren controlar las protestas o se produzcan deserciones significativas.
Este plan pone de manifiesto la creciente inestabilidad que atraviesa el país.
En la última semana se han multiplicado las manifestaciones en varias ciudades, incluida Qom, como respuesta a la profunda crisis económica. Las protestas han incorporado a sectores sociales que antes permanecían inactivos y los lemas se han radicalizado, criticando tanto la injerencia extranjera como el gasto del régimen en conflictos exteriores, resumido en la consigna “No a Gaza, no a Líbano, solo por Irán”. Además, la escasa presencia pública de Khamenei tras recientes enfrentamientos militares con Israel alimentó rumores sobre su salud física y mental, según un perfil psicológico citado en el informe.
Preparativos y legado de Khamenei
Fuentes consultadas por The Times indican que el llamado “plan B” prevé la evacuación de Khamenei junto a unas veinte personas cercanas, entre ellas su hijo Mojtaba, señalado como posible sucesor.
Beni Sabti, exagente de inteligencia israelí, afirmó que el destino previsto sería Moscú, en paralelo con el precedente del presidente sirio Bashar al-Assad. El vínculo personal de Khamenei con Vladimir Putin y una afinidad cultural con Rusia habrían influido en esa elección.
El informe describe además un dispositivo logístico que incluye la acumulación de activos y propiedades en el exterior y reservas de dinero en efectivo, pensado para facilitar una salida segura si se perdiera el control interno.
Setad, la entidad a través de la cual Khamenei administra una amplia red de recursos financieros, fue valorada en USD 95.000 millones en una investigación de Reuters de 2013, que incluyó bienes raíces y empresas bajo su control.
Tensiones internas, aparato represivo y cuestionamientos sociales
Las protestas han puesto en duda la cohesión de las fuerzas que sostienen al régimen. Manifestantes acusan al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC), la milicia Basij, la policía y el ejército de usar violencia —incluida munición real, gas lacrimógeno y cañones de agua—. Estas fuerzas operan bajo la autoridad del líder supremo, que deposita en el IRGC un pilar esencial de su poder político y operativo.
El informe apunta que la opción de fuga se barajaría solo ante fisuras importantes en la cadena de mando. Para evitar deserciones, Khamenei ha centralizado la protección de leales y el control de los nombramientos clave, pero los indicios de debilitamiento personal han generado incertidumbre. El análisis lo describe como un dirigente marcado por la desconfianza, que combina una firme convicción ideológica con la disposición a adoptar compromisos tácticos para preservar el sistema.
En su entorno hay además vínculos internacionales: familiares de altos cargos, como el secretario del Consejo de Seguridad Nacional Ali Larijani, residen en países como Estados Unidos, Canadá o Dubái.
La trayectoria política de Khamenei incluye persecuciones, encarcelamientos y un atentado en 1981 que le provocó la pérdida funcional de una mano. Esa experiencia contribuyó a su percepción de liderar una misión contra Israel y las potencias occidentales y a sostener el poder clerical tras la Revolución Islámica.
Aunque carece de algunos títulos religiosos formales que tradicionalmente se consideran necesarios para el cargo, su liderazgo se consolidó y recibió críticas de sectores religiosos por esas carencias.
En el plano regional, Khamenei se proyecta como figura de referencia del islam chií y ha apoyado a organizaciones como Hezbolá en Líbano, Hamas en Gaza y fuerzas aliadas en Irak, Siria y Yemen. El debilitamiento reciente de esos aliados por el conflicto con Israel ha intensificado en la población iraní las dudas sobre décadas de inversión en proyecciones militares externas en un contexto de inflación y deterioro de las condiciones de vida internas.
Según la fuente citada, el plan de escape contempla explícitamente la preparación de activos, propiedades y fondos en el extranjero como parte de las medidas logísticas para asegurar una posible evacuación.


