15 de enero de 2026
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La carrera de motos más peligrosa del mundo con más de 260 muertes

La Tourist Trophy de la Isla de Man, conocida como TT, es más que una carrera de motos: desde hace más de un siglo representa un desafío extremo que pone a prueba la técnica y el coraje sobre dos ruedas.

Celebrada en la pequeña isla en el mar de Irlanda, la prueba tiene fama de ser la más peligrosa del automovilismo, según la organización Isle of Man TT Races. Desde la primera edición en 1907 han fallecido más de 260 pilotos en el circuito, y cada año la competición reabre el debate sobre los límites del deporte y la seguridad.

Orígenes y singularidad de un desafío extremo

La TT nació cuando las carreras de velocidad estaban prohibidas en las carreteras de Gran Bretaña; la Isla de Man, con autonomía legal, aprovechó la circunstancia para impulsar el turismo y la industria automovilística autorizando competiciones en sus vías. Desde entonces la carrera solo se ha suspendido por las guerras mundiales y por crisis sanitarias globales.

A diferencia de los circuitos cerrados modernos, el trazado del TT utiliza carreteras públicas cerradas al tráfico. El Snaefell Mountain Course mide 60,7 km y atraviesa pueblos, campos y muros de piedra; sus 264 curvas y la cercanía de obstáculos fijos obligan a los pilotos a rodar a velocidades que superan los 300 km/h, lo que explica en gran parte su peligrosidad reconocida por especialistas y aficionados.

Aunque la tecnología de las motos ha evolucionado, la esencia de la prueba permanece: es un enfrentamiento entre el piloto, el cronómetro y el entorno, donde completar una vuelta exige concentración total y conocimiento minucioso del recorrido.

Ídolos y leyendas: el panteón del TT

La historia del TT ha creado mitos y mezclado hazañas con tragedias. La familia Dunlop ostenta el récord de victorias: Joey logró 26 triunfos durante décadas y su sobrino Michael ha alcanzado 33, consolidándose como la figura dominante. Junto a ellos, nombres como John McGuinness forman el grupo de pilotos más emblemáticos de la carrera.

Ganar en la isla requiere no solo velocidad, sino también resistencia física y mental para afrontar un circuito que demanda precisión en cada curva. El formato de salida, con pilotos lanzándose individualmente cada diez segundos, convierte la prueba en una contrarreloj personal; las distintas categorías se disputan en el mismo recorrido y bajo las mismas reglas.

El clima añade otra variable: en una misma vuelta es habitual pasar de sol a niebla densa en la cima del monte Snaefell. Esa variabilidad meteorológica ha sido decisiva en múltiples desenlaces y siniestros a lo largo de la historia del evento.

Un espectáculo único

Cada año, Douglas, la capital de la isla, se transforma en un foco internacional del motociclismo. Miles de aficionados acuden desde todo el mundo para vivir una experiencia singular: según Devitt Insurance, uno de los atractivos principales es la proximidad entre público y pilotos, que permite ver pasar las motos a escasos centímetros y sentir el rugido de los motores.

Esa cercanía, junto con la ausencia de amplias zonas de escape y las altas velocidades, refuerza la reputación de la TT como la carrera de motos más peligrosa del planeta. Aun así, el atractivo del evento se mantiene: año tras año pilotos y seguidores regresan para formar parte de una tradición que desafía constantemente al riesgo.

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