15 de enero de 2026
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Irán enfrenta nuevas movilizaciones tras el corte de Internet la noche del jueves

NetBlocks, una organización internacional, informó que Irán permanece bajo un estricto corte de Internet que supera las doce horas y ha reducido la conectividad a cerca del uno por ciento de los niveles habituales, en medio de una ola de protestas antigubernamentales. Esta censura dificulta tanto la salida de información del país como la coordinación entre la población civil. Según NetBlocks, la interrupción busca limitar el derecho de la ciudadanía a comunicarse en un momento crítico y entorpecer la difusión de datos sobre las medidas empleadas por el régimen para contener las manifestaciones.

Las movilizaciones, que se registran en varias ciudades iraníes, surgieron principalmente por el empeoramiento de la situación económica, con una caída del poder adquisitivo y una devaluación histórica del rial. Organismos civiles y medios internacionales citados por NetBlocks señalan que el impacto de las sanciones estadounidenses y el aumento del escrutinio sobre el programa nuclear han profundizado las tensiones, y mencionan además una serie de bombardeos en junio que, según esas fuentes, causaron más de 1.100 víctimas mortales.

NetBlocks indicó que la decisión de cortar el acceso a Internet llegó después de que Reza Pahlevi, hijo del último sah depuesto en 1979, llamara a la población a manifestarse públicamente a través de redes sociales. En su mensaje, Pahlevi criticó la interrupción de las comunicaciones y pidió una respuesta internacional firme: solicitó a líderes europeos que utilicen sus capacidades técnicas, financieras y diplomáticas para restablecer la conectividad en Irán, argumentando que es esencial que las voces de los ciudadanos sean escuchadas fuera del país. También agradeció el apoyo del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y urgió a otros mandatarios occidentales a no permanecer en silencio.

Organizaciones civiles y medios informan que, tras más de una semana de protestas, se registran al menos 30 personas muertas y más de 2.000 detenciones de manera provisional. La restricción de Internet ha dificultado la obtención de datos precisos y actualizados sobre la magnitud de las movilizaciones y el número exacto de víctimas y arrestados. Aun con este control informativo, NetBlocks y agrupaciones de derechos humanos sostienen que la represión está causando muertes y limitando severamente los canales para denunciar abusos.

Reza Pahlevi, que vive en el exilio desde la caída de su padre hace más de cuarenta años, enfrenta cuestionamientos dentro del país sobre su capacidad para liderar un movimiento popular. No obstante, en su mensaje más reciente advirtió directamente al ayatolá Alí Jamenei que “el mundo y el presidente de Estados Unidos vigilan de cerca” los acontecimientos en Irán y aseguró que “la represión contra la población no quedará sin respuesta”. Además, instó a los ciudadanos a actuar “como un frente unido” y reiteró la importancia de mantener abiertas las vías de comunicación.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ordenó a las fuerzas de seguridad no usar la fuerza contra manifestantes pacíficos y pidió aplicar medidas diferenciadas en los casos de quienes participen en disturbios. Según declaraciones del vicepresidente Mohamad Yafar Gaempaná recogidas por medios internacionales y reproducidas por NetBlocks, el Gobierno reconoce como legítimos los reclamos por el aumento de precios y la depreciación del rial, al tiempo que señala como responsables a quienes, según su versión, generan escasez especulativa o provocan subidas injustificadas de precios.

El Ministerio de Exteriores, a través de su portavoz Esmaeil Baqaei, atribuyó responsabilidades a Israel y a funcionarios estadounidenses por supuestamente alentar la violencia y fomentar la polarización social. NetBlocks consignó que este tipo de acusaciones, que señalan una intervención extranjera en asuntos internos, han sido frecuentes en los discursos oficiales de Teherán; Baqaei calificó como intentos de dividir a la sociedad iraní las acciones que atribuye al gobierno israelí y a actores estadounidenses radicales.

Ante el aumento de víctimas según organizaciones civiles y la creciente dificultad para acceder a información fiable, organismos internacionales siguen de cerca la evolución de los hechos en Irán. La respuesta oficial combina el reconocimiento de algunas demandas ciudadanas con la justificación de medidas represivas en nombre de la seguridad nacional. Según los informes citados por NetBlocks y otras entidades, la restauración de una conectividad plena es una de las demandas prioritarias de opositores y activistas, mientras que la escalada de tensión reactiva el debate sobre los derechos humanos y las libertades civiles en el país.

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