El gobierno de Lula no se ha pronunciado de forma directa sobre la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 25% a los países que mantengan relaciones comerciales con Irán. “Con efecto inmediato, cualquier país que mantenga relaciones comerciales con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25% sobre todas las transacciones realizadas con Estados Unidos. Esta orden es definitiva y concluyente”, publicó Trump en la plataforma Truth Social. Washington presentó la medida como respuesta a la grave represión de las protestas en Irán, donde hay denuncias de miles de muertos. En un comunicado breve, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) expresó preocupación por la evolución de las manifestaciones iniciadas el 28 de diciembre, lamentó las víctimas y transmitió sus condolencias a las familias. El texto subrayó que solo los iraníes tienen el derecho soberano de decidir el futuro de su país y exhortó a todas las partes a favorecer un diálogo pacífico y constructivo. Según Jamil Chade, en ICL Noticias, esa fórmula podría referirse a la amenaza de intervención militar planteada por Trump.
No se emitió, en cambio, una declaración oficial específica sobre los aranceles. CNN Brasil informó que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ordenó a su equipo evitar reacciones precipitadas y privilegiar los canales diplomáticos. No obstante, si Estados Unidos llegara a aplicarlos, los gravámenes podrían ocasionar un problema serio para Brasil.
En 2025, Brasil importó de Irán bienes por 84,5 millones de dólares, principalmente urea, pistachos y pasas, mientras que el saldo comercial resultó favorable para Brasil por 2.830 millones de dólares. La urea, el principal fertilizante nitrogenado usado en la agricultura, representó el 79% de esas importaciones desde Irán: 184.700 toneladas registradas oficialmente. No obstante, la cifra real es mayor, porque parte de la urea iraní se triangula a través de Omán para evadir sanciones; así, en 2025 Brasil registró importaciones desde Omán por 2 millones de toneladas, por un valor aproximado de 452,9 millones de dólares. Las exportaciones brasileñas a Irán sumaron 2.900 millones de dólares, con maíz, soja y azúcar como principales partidas; Irán compró 1.980 millones de dólares en maíz brasileño, equivalente al 23,1% de las exportaciones brasileñas de ese producto. Por ello, el sector agrícola sería el más afectado por los aranceles, ya que concentra el 99% de las ventas de Brasil a Teherán. Según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), Irán no está entre los veinte principales socios comerciales de Brasil, aunque las relaciones bilaterales se han intensificado en el tercer mandato de Lula.
La semana pasada, tras una operación estadounidense que sacó a Nicolás Maduro de Venezuela, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, conversó por teléfono con su homólogo brasileño, Mauro Vieira. Según el comunicado iraní, Araghchi calificó la operación de una “clara violación de la Carta de la ONU” y ambos acordaron movilizar a otras naciones en desarrollo para reforzar la cooperación y la coordinación en foros internacionales, con el objetivo declarado de combatir el unilateralismo y defender el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
No se ofrecieron detalles sobre las modalidades concretas de cooperación. “Ambas naciones forman parte de los BRICS, que en estos días están realizando ejercicios navales conjuntos en Sudáfrica. Sin duda, la cooperación militar podría ser uno de los aspectos. En el contexto de los BRICS, también existe una agenda compartida para reducir el papel del dólar como moneda internacional, además de cooperación científica y un aumento de los intercambios comerciales”, explicó a Infobae Emanuele Ottolenghi, investigador principal del Centro de Investigación sobre la Financiación del Terrorismo (CENTEF).
Brasil participa hasta mañana, en calidad de observador, en ejercicios navales conjuntos de Irán, Rusia y China en aguas de Sudáfrica, denominados operación BRICS Plus. Las maniobras, iniciadas el 10 de enero, se presentan como un esfuerzo por garantizar la seguridad marítima en rutas globales, pero se desarrollan en un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos, que incluyen decomisos de petroleros vinculados a Rusia y Venezuela. En Sudáfrica, la oposición —especialmente el partido Democratic Alliance— critica al gobierno por comprometer la neutralidad y convertir al país en una pieza en disputas de poder entre lo que llaman “Estados canallas”.
Irán busca mostrar su fortaleza militar en distintos escenarios y lo ha hecho también en Brasil. En abril de 2025, el ministro de Defensa iraní participó con un pabellón propio en la feria Aeroespacio y Defensa en América Latina (LAAD 2025), en Río de Janeiro, donde exhibió material militar, entre ellos sistemas de defensa aérea como Khordad 9 y Arman, además del dron Mohajer-10.
A fines de diciembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a la Empresa Aeronáutica Nacional (EANSA), una firma venezolana vinculada a la aerolínea Conviasa, acusada de ensamblar y mantener drones iraníes Mohajer-2 y Mohajer-6. En la muestra de Río también se presentaron proyectos de Iran Aircraft Manufacturing Industrial Company (HESA), como el avión de transporte ligero HESA Simorgh y el entrenador avanzado HESA Yasin. HESA fue sancionada por Estados Unidos en 2008 y en 2010 incluida por la Unión Europea en la lista de entidades relacionadas con actividades nucleares sensibles. Además, hubo preocupación por la posible presencia de drones de reconocimiento iraníes en los buques IRIS Dena y IRIS Makran, que el gobierno de Lula autorizó a atracar en Río de Janeiro en enero de 2023.
En el ámbito naval, en diciembre el buque iraní MV Ganj, sancionado por Estados Unidos, transportó a Brasil urea procedente del complejo petroquímico de Asaluyeh y atracó en el puerto de Imbituba, en Santa Catarina. La productora Pardis Petrochemical figura en la lista de entidades sancionadas por el Departamento del Tesoro por sus vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica. En octubre, otro buque iraní sancionado, el Deruba, llegó a San Francisco do Sul con 60.000 toneladas de urea de Pardis. Dado el despliegue disuasorio de Estados Unidos en el mar Caribe, frente a las costas venezolanas, es probable que el régimen iraní recurra a rutas hacia Brasil para su “flota fantasma”, una red de embarcaciones que facilita ventas secretas de petróleo para evadir sanciones, operando con identidades ocultas o engañosas para eludir el control de las autoridades marítimas.
La represión violenta de las protestas en Irán también puede reforzar en Brasil redes de propaganda ya existentes, que a menudo se mezclan con desinformación procedente de Rusia y China. “Mucho dependerá del desenlace final de las protestas. Los canales de propaganda iraníes se están esforzando al máximo para difundir la narrativa del régimen, según la cual la revuelta popular es un complot del Mossad y de la CIA, y los manifestantes son terroristas”, comentó Ottolenghi a Infobae.
El mismo día de la operación militar estadounidense contra Maduro, en un hotel de São Paulo se conmemoró la muerte de Qasem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, considerados terroristas por Washington y fallecidos juntos el 3 de enero de 2020 en Bagdad por un ataque con dron estadounidense.
Qasem Soleimani fue comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), responsable de las operaciones exteriores de Irán y catalogada como organización terrorista por Estados Unidos. Abu Mahdi al-Muhandis fue fundador y líder de la milicia iraquí Kataib Hezbollah, uno de los grupos armados proiraníes más influyentes en Irak. En cuanto a Hezbollah, presente desde hace años no solo en Brasil sino en toda América Latina, existe el riesgo de que las tensiones en Medio Oriente impulsen una mayor expansión en la región, con potenciales ataques contra objetivos estadounidenses e israelíes. “Como en el pasado, la red de Hezbollah sigue dedicada tanto a la financiación como al terrorismo. Las dificultades económicas del grupo en Líbano indican que las redes de apoyo en el exterior son ahora más necesarias que nunca para compensar la falta de fondos. Por lo tanto, espero que continúen sus actividades ilícitas en América Latina”, concluyó Ottolenghi.


