La temporada 2026 del tenis argentino comenzó con un campeón singular: Franco Agamenone, quien, por razones económicas, decidió competir bajo la bandera de otro país aunque mantiene fuertes vínculos con Argentina. Se consagró en el AAT Challenger Edición TCA al vencer en la final a Andrea Collarini y obtuvo su quinto título en el circuito Challenger.
Nacido el 15 de abril de 1993 en Río Cuarto, provincia de Córdoba, Agamenone finalizó su etapa juvenil en 2010 y consiguió su primer punto ATP en Villa María, cerca de su ciudad natal. Pese a una carrera constante, en marzo de 2019 fue sancionado por doping con una suspensión de 10 meses.
La sanción se debió a la detección de hidroclorotiazida (HCT), un diurético y agente enmascarante prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). La ITF aplicó la sanción aun considerando que el consumo no había sido intencional.
Aquel episodio fue un punto de inflexión en su trayectoria: casi un año después viajó a Italia y, ante la necesidad de reconstruir sus ingresos, optó por competir bajo la bandera italiana amparado en su doble nacionalidad.
Según contó en una entrevista con Infobae, tras la pandemia se fue a jugar interclubes a Italia en un momento en que la actividad en Argentina estaba paralizada. Para disputar los pocos torneos remunerados era necesario competir bajo bandera italiana; al disponer de la doble nacionalidad, lo consideró la única opción para seguir jugando y generando ingresos.
Franco fijó residencia en Lecce junto a su pareja, Alfonsina, y en mayo de 2025 nació su hija Faustina. Destacó que le gusta la ciudad, que el ambiente y la gente le resultan similares a los argentinos, y que la familia está contenta con su vida allí.
El camino fue difícil, pero logró avances deportivos: empezó a disputar las clasificaciones de los Grand Slams, estuvo cerca del Top 100 y en 2022 alcanzó su primera semifinal ATP, donde fue eliminado por el joven Jannik Sinner. Esa semana marcó además su mejor ranking hasta entonces, el puesto 108 del mundo.
En su proceso de reconstrucción, tras un descenso en el ránking y con la familia como prioridad, el riocuartense contó por primera vez en esta gira con Pedro Cachin como acompañante; Cachin es también cordobés y recientemente se retiró del circuito profesional.
Agamenone explicó que Cachin le propuso ayudar cuando viniera a Sudamérica. Al decidir hacer la gira en la región, resolvió llevar entrenador a partir del próximo torneo y valoró la presencia de Cachin durante dos semanas, tras haber entrenado en soledad la semana previa.
Ambos se conocen desde la infancia e incluso convivieron en Villa María durante su formación. Agamenone señaló que le resultó muy positivo el apoyo de Cachin por su experiencia, su forma de ser y la calma que le transmite, y que se sintió bien durante esas dos semanas.
Cachin recordó sus años de formación: eran chicos que vivían cerca del club y en aquella época Villa María era el lugar con mejores condiciones para entrenar. Para él, estar ahora en el rol de acompañante es algo nuevo pero gratificante.
Como integrante de una generación que no contó con un calendario local amplio para sumar puntos, Agamenone destacó el crecimiento del circuito sudamericano y el trabajo de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), que en 2026 ofrecerá nuevamente un año récord de torneos Challenger en el país. Remarcó que hoy hay muchos más certámenes; antes era necesario pasar meses en Europa y jugar interclubes para sostener la carrera, lo que lo hacía muy difícil.
Su objetivo inmediato es claro: recuperar posiciones y regresar a las clasificaciones de los Grand Slams, con Roland Garros como objetivo cercano. Tras el título en el Tenis Club Argentino escaló 56 puestos y esta semana aparece en el puesto 279. Agamenone afirmó que ese es el objetivo que se puso y que está concentrado en seguir trabajando para alcanzarlo.


