9 de febrero de 2026
Buenos Aires, 24 C

Viento reaviva incendios en Chubut y amenaza zonas pobladas

La tensión regresó a Villa El Blanco, en la provincia de Chubut, tras la reactivación violenta de incendios que mantenían en alerta a la zona cordillerana. Un cambio en la velocidad del viento convirtió una jornada de calma relativa en otra de emergencia, con el fuego aproximándose a áreas habitadas y al entorno natural del Lago Cholila.

Las ráfagas alimentaron las llamas y dispersaron pavesas a larga distancia, provocando la aparición de nuevos focos en sectores que se creían controlados.

Según informó Cholila Online, las familias de Villa El Blanco observaron el avance del fuego y escucharon el crepitar de la vegetación afectada. Las autoridades priorizaron la protección de viviendas y estructuras críticas, reforzando perímetros de seguridad en medio de condiciones climáticas adversas.

El personal del Servicio Provincial de Manejo del Fuego y los bomberos voluntarios intensificaron las tareas en tierra, mientras que las densas columnas de humo y la baja visibilidad limitaron las operaciones aéreas en varios momentos del día.

En la Desembocadura del Río Tigre, cerca del Lago Cholila, la actividad ígnea siguió alta en sectores de difícil acceso por la geografía cordillerana, lo que complicó el trabajo de las brigadas.

Por esa razón se helitransportó a integrantes de la Brigada Nacional Sur del Servicio Nacional de Manejo del Fuego para realizar recorridos de control y reforzar líneas cortafuego con herramientas manuales, con el objetivo de frenar el avance hacia bosques protegidos.

El foco más activo se desplazó hacia el flanco izquierdo en un área considerada inaccesible por la pendiente y la altura, lo que obligó a basar gran parte del ataque en medios aéreos: dos aviones anfibios, dos aviones hidrantes y tres helicópteros con helibalde.

La planificación operativa incluyó un nuevo despliegue de la Brigada Nacional Sur para realizar recorridos sobre las líneas cortafuegos ya construidas y lanzamientos de agua desde el aire en los sectores de mayor actividad. La coordinación entre autoridades municipales, provinciales y nacionales fue clave para evitar la expansión hacia la Desembocadura del Río Tigre.

A pesar de precipitaciones recientes, los incendios en la cordillera de Chubut volvieron a intensificarse. La lluvia fue breve y no alcanzó a modificar el panorama crítico en varios puntos donde cientos de brigadistas continúan la lucha contra el fuego.

El Gobierno de Chubut informó que las lluvias no superaron los 8 milímetros en la zona cordillerana, una cantidad insuficiente para apagar los focos activos. El pronóstico meteorológico prevé jornadas con viento, baja humedad y temperaturas que favorecen el comportamiento extremo del incendio.

El operativo provincial moviliza a unos 500 brigadistas y combatientes, respaldados por medios aéreos, maquinaria pesada y recursos logísticos. Las tareas más intensas están concentradas en Primera Cantera, Puerto Patriada y el sector Villa Lago Rivadavia–Lago Rivadavia.

Se implementó un “combate sostenido” en las zonas Norte y Centro mediante trabajo conjunto entre organismos nacionales y provinciales, priorizando la seguridad del personal y la protección de infraestructura mientras se monitorean puntos calientes susceptibles de reactivarse.

En sectores próximos a viviendas, como Pinar de Geréz y Cañadón de Eco Aldea, las patrullas realizaron recorridos para detectar y controlar focos con líneas manuales y equipos de agua, sin reportar amenazas inmediatas a las construcciones.

Asimismo, se efectuaron tareas de enfriamiento y refuerzo de cortafuegos en Piedras Bayas, Pampa de Sarsa, Villarino y Goya. En Puerto Patriada, brigadistas trabajaron en puntos como El Retamal y la zona conocida como “Tinelli”, apoyados por medios aéreos y maquinaria pesada.

El riesgo de incendios sigue siendo elevado en la comarca andina y la Patagonia. Las autoridades señalaron que los próximos días serán determinantes para las operaciones y la recuperación de áreas de alto valor ecológico y turístico. El recambio de 150 brigadistas durante la semana, según el parte del Parque Nacional Los Alerces, busca mantener la capacidad de respuesta ante la variabilidad del clima.

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