La audiencia celebrada en los tribunales provinciales de Rosario marcó un punto de inflexión en la causa por la muerte de Ivana Garcilazo. Durante tres horas, las partes expusieron sus argumentos ante el juez de la Cámara Penal, Daniel Curik, quien definió aspectos procesales relevantes y ratificó la continuidad de la acusación contra los imputados: Ariel Matías Cabrera, Juan José Masson y Damián Reifenstuel, de cara al juicio oral previsto para junio.
El caso, que reavivó el debate sobre la violencia vinculada al fútbol en Rosario, se originó tras la muerte de Garcilazo, simpatizante de Rosario Central, atacada a piedrazos en septiembre de 2023.
La joven regresaba en moto a su domicilio luego del clásico entre Central y Newell’s Old Boys cuando fue interceptada en la intersección de Montevideo y Ovidio Lagos, punto en el que se produjo el ataque mortal.
Un bloque de material impactó en su cabeza, provocándole un traumatismo encéfalo craneano que le causó la muerte en el acto. El novio de la víctima, que circulaba detrás en otra moto, intentó intervenir golpeando a Cabrera con una linga; según la investigación, Cabrera se la arrebató, la arrojó contra un árbol y luego huyó.
Tanto la Fiscalía como la querella sostienen que el ataque fue cometido con la intención de causar la muerte, una calificación que prevaleció en esta audiencia frente a los planteos de la defensa.
Según informó La Capital, el juez Curik rechazó el pedido de la defensa de modificar la calificación legal del hecho y avaló la postura de la Fiscalía y la representación de la familia de la víctima.
Los tres imputados serán juzgados como coautores del delito de homicidio simple agravado. Cabrera, profesor de educación física y coordinador de inferiores de un club barrial, se entregó doce días después del hecho; Masson, comerciante, fue detenido casi un mes después; y Reifenstuel, técnico en preservación ambiental y docente, permaneció prófugo más de un año hasta ser localizado en Bolivia, donde trabajaba con una identidad falsa.
La acusación afirma que los tres estaban en una vivienda de Iriondo y Catamarca viendo el clásico por televisión y, al terminar el partido, salieron a la calle. Al cruzarse con una caravana de simpatizantes de Rosario Central, habrían tomado escombros de una vereda y arrojado bloques de material contra la moto en la que viajaba Ivana Garcilazo.
La Fiscalía anticipó que pedirá una pena de 30 años de prisión para cada imputado, mientras que la querella solicitará una condena de 33 años.
En la audiencia se debatieron la admisibilidad de testigos y pruebas. El juez rechazó la petición de la defensa de citar a un psiquiatra para contradecir a una testigo presencial, aunque aceptó que algunos testigos de concepto propuestos por Reifenstuel puedan declarar en el juicio. También desestimó llamar como testigo a un periodista que cubrió un ataque vecinal a la casa de Reifenstuel, si bien admitió su publicación como elemento probatorio en la causa.
Este pronunciamiento de la Cámara Penal delimita el marco legal y probatorio para el juicio, que se espera comience en junio. Dos de los acusados seguirán detenidos con prórrogas de la prisión preventiva. La audiencia fue seguida por familiares de la víctima, entre ellos dos de sus hermanas, y por representantes de las partes.

