Google ha empezado a integrar funciones de inteligencia artificial generativa en Gmail, un cambio significativo en el servicio de correo electrónico.
Estas herramientas, basadas en Gemini, están pensadas para ayudar a los usuarios a gestionar bandejas de entrada saturadas, localizar mensajes con mayor facilidad y agilizar la redacción de correos.
Algunas funciones están disponibles de forma gratuita, mientras que otras se ofrecerán únicamente a quienes contraten suscripciones de pago.
El despliegue sigue una estrategia similar a la aplicada hace casi dos años en el buscador de Google, cuando se empezaron a mostrar respuestas generadas por IA en la parte superior de los resultados.
Ahora esa misma lógica se traslada a Gmail, un servicio con más de 1.800 millones de usuarios; una adopción amplia podría cambiar la manera en que las personas usan el correo electrónico.
La función más ambiciosa es una nueva bandeja de entrada con IA, que se lanzará de forma general en los próximos meses. En lugar de presentar una lista cronológica de mensajes, ofrecerá un resumen de alto nivel de lo que el usuario necesita saber o hacer, basado en el análisis de los correos recientes.
La IA identifica conversaciones relevantes, genera resúmenes y crea automáticamente listas de tareas, dejando en un segundo plano correos promocionales u otros de menor interés.
Esta bandeja de entrada con IA busca reducir la carga cognitiva asociada al correo electrónico: en vez de revisar manualmente decenas o cientos de mensajes, el usuario recibe una síntesis de las acciones prioritarias del día, como responder a un trámite, completar un formulario o confirmar una cita.
Además, Google ya habilitó herramientas gratuitas que incluyen respuestas sugeridas personalizadas: Gemini analiza el contenido del correo y el estilo previo del usuario para proponer respuestas que se ajusten a su forma de comunicarse.
También se incorporaron resúmenes automáticos de hilos largos, que aparecen al inicio de cada conversación y condensan los puntos clave, y el botón “Ayúdame a escribir”, que genera borradores a partir de una indicación simple.
Google también lanzó funciones avanzadas para sus planes de IA de pago, con precios que parten desde los 20 dólares mensuales. Entre ellas destaca la búsqueda conversacional dentro de Gmail, que permite formular preguntas en lenguaje natural en lugar de usar solo palabras clave.
La IA analiza el contenido del correo para ofrecer respuestas más precisas; otra función de pago es un corrector de texto avanzado capaz de proponer reescrituras completas para mejorar la claridad y la concisión.
La integración de la IA en Gmail reavivó el debate sobre la privacidad, porque estas funciones requieren acceso al contenido de la bandeja de entrada para operar.
Google afirma que, aunque Gemini procesa los correos, los empleados no leen su contenido y que los datos de Gmail no se usan para entrenar los modelos, indicando además que el procesamiento se realiza en entornos aislados asociados a cada cuenta. No obstante, expertos en privacidad recuerdan que existe acceso técnico y que la información puede ser solicitada por las autoridades mediante una orden judicial válida, añadiendo que las consultas realizadas dentro de Gmail incorporan una nueva capa de datos.
En la práctica, la llegada de la IA a Gmail promete mayor eficiencia y automatización, pero también exige que los usuarios valoren hasta qué punto están dispuestos a delegar la gestión de su correo y a compartir más información a cambio de comodidad. El correo electrónico entra así en una nueva etapa marcada por la inteligencia artificial y por decisiones individuales sobre uso, confianza y privacidad.


