22 de enero de 2026
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Piden ayuda para joven mendocino en terapia intensiva en Punta Cana

“Su hijo tiene una mano con Dios y otra con nosotros”. Esa fue la frase que escuchó María Esther Cobos al llegar a una clínica en Punta Cana y ver por primera vez el cuarto donde Leonardo Sáez peleaba por su vida. Desde el miércoles su hijo está consciente y muestra una leve mejoría, pero el proceso fue muy difícil. Desde República Dominicana, la madre cuenta cómo una molestia aparentemente común se convirtió en una pesadilla que continúa.

En diciembre, mientras bailaba en un escenario en Punta Cana, Leonardo sintió ardor en la garganta. Había viajado desde San Rafael, Mendoza, con el objetivo de vivir del baile. Lo que empezó como una faringitis empeoró en pocas semanas: lo medicaron sin un diagnóstico claro, dejó de comer y tragar, y su salud se deterioró hasta sufrir un shock respiratorio que casi le cuesta la vida. Fue internado de urgencia en una clínica de Punta Cana.

La noticia llegó a sus padres en Argentina y desencadenó una movilización para viajar cuanto antes. Con la ayuda de familiares, amigos y vecinos consiguieron los pasajes y, al llegar, recibieron el parte médico: una infección severa en la garganta se había extendido a otras partes de la vía respiratoria. Leonardo fue inducido a un coma farmacológico, operado y, luego de la cirugía, sufrió un paro cardiorrespiratorio del que lo reanimaron.

Sin cobertura médica adecuada, la familia enfrenta además una fuerte carga económica por la internación en una clínica privada, de la que no pueden trasladarlo por su estado. Por eso lanzaron una campaña solidaria y piden oraciones y ayuda económica. María Esther, con la voz quebrada, agradece la solidaridad mientras acompaña a su hijo, que avanza con pequeños pero importantes pasos en su recuperación.

El sueño de Leo

Leonardo Sáez dejó San Rafael, Mendoza, para perseguir el sueño de dedicarse al baile. Se formó en Argentina mientras trabajaba en gastronomía y, a fines de agosto de 2021, viajó a Punta Cana, donde fue contratado como bailarín profesional. Durante casi cuatro años llevó una vida activa y sin problemas de salud importantes. Mantenía contacto diario con su familia, y nada hacía prever la grave situación que se avecinaba.

Todo cambió en diciembre de 2025, cuando empezó con molestias en la garganta. Pensó que era faringitis y volvió varias veces a la guardia de una policlínica local; lo medicaron sin un diagnóstico definitivo. Los tratamientos solo calmaban momentáneamente los síntomas y el problema fue empeorando: dejó de poder tragar alimentos y luego ni siquiera agua. La noche anterior a la internación estuvo tosiendo sin parar; la mañana siguiente fue en su moto al médico y le escribió a su madre: “¡Te amo, mamá! No me siento bien”.

En la clínica sufrió una descompensación respiratoria: su garganta se cerró, lo intubaron y lo trasladaron a terapia intensiva; más tarde la familia se enteró de lo ocurrido.

La carrera desesperada de la familia y el pedido de ayuda

Una amiga que vive en Punta Cana avisó a la familia y María Esther y su marido emprendieron de inmediato el viaje. Con aportes de conocidos lograron gestionar pasaportes y comprar pasajes con escala en Panamá; llegaron a Punta Cana ese mismo día, rodeados de angustia y esperanza.

Al entrar a la clínica encontraron a Leonardo sedado y conectado a un respirador. El médico les dijo la frase sobre “una mano con Dios y otra con nosotros”. Pocos segundos de visita confirmaron la gravedad del cuadro. Al día siguiente sufrió un paro cardiorrespiratorio; los médicos lo reanimaron y los estudios mostraron una infección severa en la garganta que había comprometido la respiración. En un primer momento se sospechó un hongo agresivo; lo trataron con antibióticos y antifúngicos y estuvo sedado siete días.

Las jornadas siguientes alternaron mejorías y retrocesos. Hacia el fin de semana pasado los médicos notaron evolución y retiraron el tubo de respiración para evitar nuevas infecciones; si no hubiera podido respirar por sí mismo se habría evaluado una traqueotomía. Finalmente pudo respirar con asistencia de oxígeno y comenzó a despertar lentamente: ahora está consciente, reconoce a sus padres y permanece bajo observación, con seguimiento de salud mental para acompañar el proceso.

El pronóstico sigue siendo reservado. Leonardo deberá permanecer varios días más en terapia intensiva antes de pasar a sala común y no hay fecha de alta. El seguro privado de Leo solo cubrió la atención inicial en urgencias, por lo que la familia afronta altos costos diarios en la clínica privada.

Hasta ahora la familia reunió cerca de 18 millones gracias a la solidaridad de mucha gente, pero los gastos continúan sumando y el tratamiento puede prolongarse. Por ese motivo mantienen activa la campaña solidaria y piden colaboración. No quieren moverlo de la clínica porque su condición no lo permite.

María Esther agradece el apoyo recibido desde Argentina y República Dominicana: vecinos, colegas y personas desconocidas que aportaron donaciones, mensajes y oraciones. Señala que Leonardo dio “un pasito muy chiquito, pero inmensamente grande” y confía en poder volver a Argentina con él cuando mejore.

Mientras avanza la recuperación, la familia sigue apelando a la solidaridad para costear el tratamiento y dar a Leonardo la posibilidad de volver a bailar tras haber superado una situación crítica.

*Para colaborar con Leo, puede donar al alias de Tarjeta Naranja a nombre de la hermana de Leonardo Sofia Sol Saez: sofiasol.saez

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