Mitra Hejazipour, de 32 años y considerada una de las principales ajedrecistas de Irán, relató cómo viven sus familiares y allegados bajo la represión del régimen tras las protestas que se han extendido por todo el país.
Comenzó a jugar ajedrez a los seis años con su padre y usa a diario las redes sociales para informarse sobre las manifestaciones en Irán. Sin embargo, enfrenta serias dificultades para comunicarse con su familia debido al corte de internet impuesto por las autoridades.
Hejazipour se exilió en Francia hace cinco años después de competir sin velo en Moscú. En una entrevista con la agencia AFP en París, donde presenta su autobiografía, describió el inicio de 2026 como “muy angustiante” por las protestas y la represión estatal.
“No he podido contactar con mi familia en Irán desde hace diez días porque internet y el teléfono están cortados”, explicó la deportista. Pudo hablar con una amiga que trabaja en un hospital, quien le contó una situación crítica: numerosos heridos por disparos, muchos casos de lesiones oculares y un alto número de fallecidos. La médica, según Hejazipour, estaba tan afectada que le costaba hablar.
“Es muy difícil dormir o comer. Pero resistimos”, dijo Hejazipour, que mantiene la esperanza de que “el sacrificio de los iraníes” no sea en vano y que la lucha conduzca a cambios.
La deportista aseguró que los días del régimen están contados y afirmó que “el pueblo está cada vez más movilizado y lleno de ira”. Nacionalizada francesa y campeona nacional en 2023, insistió: “Podría ser mañana, o dentro de un año, pero estoy segura de que el régimen caerá pronto. No puede seguir así.”
Hejazipour describió a Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán y opositor residente en Estados Unidos, como una “figura unificadora” capaz de acompañar al pueblo iraní en una transición y en el establecimiento de un sistema democrático.
La ajedrecista contó que cada mañana revisa el teléfono con la esperanza de que el líder supremo Ali Khamenei haya fallecido, de que el régimen haya caído y de que los iraníes puedan regresar a un país libre.
Como muchos iraníes en el exilio, Hejazipour recurre a las redes sociales para seguir las protestas antigubernamentales, aunque el corte de internet le dificulta comunicarse con sus seres queridos en Irán.
El 8 de enero, las autoridades interrumpieron las comunicaciones en respuesta a la ola de protestas, que comenzaron por el aumento del costo de vida y derivaron en un movimiento de oposición al régimen impuesto tras la revolución de 1979.
Organizaciones de derechos humanos han verificado miles de manifestantes muertos por la fuerza de seguridad, y algunas estimaciones elevan la cifra hasta 20.000 fallecidos.
En ese contexto, en el libro “La jugadora de ajedrez”, que se publica esta semana en Francia, Hejazipour narra su dura infancia en Mashhad, la segunda ciudad más grande de Irán, y su trayectoria como niña prodigio del ajedrez.
“Muy pronto intuí que el ajedrez sería un bálsamo para aliviar mi dolor, mi escudo contra las incertidumbres de la vida”, escribe la deportista en su autobiografía.
Hejazipour relata que en 2019 sintió la necesidad de abandonar Irán, un país en el que ya no se sentía en casa. Recuerda el gesto que hizo durante el campeonato mundial en Moscú en diciembre de 2019, cuando se negó a participar con el velo obligatorio impuesto por la República Islámica: “Me imaginé arrancándome el velo, pisoteándolo, desgarrándolo, quemándolo”.
La ajedrecista señala que fue bien recibida en Francia y conoció a personas “maravillosas”, aunque admite que reconstruir su vida en el anonimato ha sido difícil después de haber sido una figura pública en Irán. Radicada en la capital francesa, Hejazipour fundó una asociación para inspirar a mujeres a practicar ajedrez como herramienta de empoderamiento.
(Con información de AFP)


