23 de enero de 2026
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Exhiben mural secreto de Leonardo durante restauración en Milán

La Sala delle Asse, una de las joyas menos conocidas del patrimonio italiano, se abrirá de forma excepcional entre el 7 de febrero y el 14 de marzo de 2026, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán. Situada en el Castillo Sforza, la sala conserva un fresco iniciado por Leonardo da Vinci en 1498 por encargo de Ludovico Sforza: una compleja pérgola de moreras, ramas y follaje que ocupa muros y techo y envuelve al visitante en un ambiente vegetal.

La reapertura, anunciada por Associated Press, ofrecerá la inusual posibilidad de ver en directo el proceso de restauración, una experiencia poco habitual debido a la fragilidad de la obra.

La historia de la Sala delle Asse estuvo marcada por interrupciones. Cuando las tropas francesas tomaron Milán, Leonardo abandonó el trabajo dejándolo incompleto; el castillo fue convertido en cuartel y el mural quedó cubierto bajo una gruesa capa de yeso que lo ocultó durante siglos, según explica Luca Tosi, conservador del Castillo Sforza.

En el siglo XX, investigaciones y restauraciones permitieron retirar el yeso y reapareció el mural, aunque muchas zonas fueron repintadas para aproximarse a la apariencia que se atribuía a Leonardo. Tosi ha señalado que durante largo tiempo lo visible fue más una interpretación moderna que una obra auténtica del maestro.

La apertura extraordinaria durante los Juegos ha reavivado el debate entre especialistas sobre qué partes pertenecen realmente a Leonardo y cuáles son intervenciones posteriores, cuestión que ha generado controversia entre estudiosos del artista.

El objetivo actual de la restauración es eliminar en la medida de lo posible los repintes modernos y recuperar la mayor autenticidad factible, respetando los materiales y las técnicas originales empleadas por Leonardo.

El equipo de restauración trabaja con métodos muy especializados, como papel de arroz japonés y agua desmineralizada, para eliminar sales y proteger la superficie original. La intervención es extremadamente lenta y meticulosa debido a zonas frágiles con desprendimientos y áreas sensibles que requieren intervención centímetros a centímetros.

Durante este periodo, los visitantes podrán subir a un andamio de seis metros para observar de cerca las tareas de los restauradores, lo que permite valorar el reto técnico y artístico que supone conservar una obra de más de quinientos años. Tras la apertura temporal, la sala volverá a cerrarse aproximadamente 18 meses para continuar los trabajos sin interrupciones.

La influencia de Leonardo en Milán va más allá de este mural: el diseño del pebetero olímpico para los Juegos de Invierno se inspira en sus estudios geométricos, demostrando cómo su legado renacentista sigue nutriendo la creatividad y la identidad cultural de la ciudad.

Tomasso Sacchi, responsable de Cultura de Milán, ha subrayado que el fresco es un estudio de hojas y especies vegetales que aporta evidencia del interés científico de Leonardo, y lo considera un símbolo del pensamiento renacentista, según informó Associated Press.

Con la apertura temporal de la Sala delle Asse, Milán ofrece a las personas que asistan a los Juegos la oportunidad de acceder a un capítulo poco conocido del legado leonardesco: una ocasión para observar la convergencia entre arte y ciencia y para valorar el trabajo de especialistas dedicados a preservar esta obra singular. Así, el evento olímpico sirve también para promover el patrimonio histórico y artístico de la ciudad.

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