23 de enero de 2026
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Joven de El Jagüel crea arte marcial argentino

Scorta comenzó a practicar artes marciales a los seis años y, tras doce años de entrenamiento, incorporó conocimientos provenientes del karate, taekwondo, kung fu, judo y la esgrima criolla. Esa trayectoria le sirvió como base para desarrollar Q’illay-Ñam, un sistema que integra combate sin armas —puño limpio y lucha cuerpo a cuerpo— con el empleo de armas tradicionales de la cultura criolla, como el facón, el rebenque y las boleadoras.

El creador plantea Q’illay-Ñam como una disciplina abierta a personas de todas las edades: “Es para todos: adultos, adultos mayores, jóvenes y menores”, afirmó. Explicó que ya habló con profesores de distintas artes marciales, quienes le dieron su anuencia para la creación de la nueva práctica; según relató, le indicaron que “hay espacio para todo”. Con ese respaldo, busca organizar la enseñanza y atraer a quienes quieran entrenar tanto el cuerpo como el conocimiento histórico y cultural asociado.

La iniciativa surge también de una observación cultural: al ver que otros países cuentan con disciplinas marciales fuertemente ligadas a su identidad, Scorta se propuso desarrollar un arte marcial que reflejase la historia y las tradiciones argentinas. El proyecto combina elementos de los pueblos originarios, la tradición criolla y rasgos de la cultura argentina contemporánea. Desde su lugar en El Jagüel, Q’illay-Ñam empieza a dar sus primeros pasos como propuesta que articula combate, memoria e identidad, aunque todavía se encuentra en una etapa inicial y busca consolidarse y sumar interesados.

Más allá de la técnica, su creador concibe Q’illay-Ñam como un sistema integral que recupera y revaloriza componentes de la cultura nacional. La incorporación de la esgrima criolla, el uso de herramientas como el facón y la adopción de una terminología inspirada en lenguas originarias son decisiones pensadas para reforzar una identidad propia y ofrecer una experiencia formativa que vaya más allá del aprendizaje físico.

El nombre elegido, tomado del quechua, enlaza la idea de “plata” —en referencia al origen etimológico del nombre Argentina— con el concepto de camino o disciplina. Esa denominación pretende expresar que la práctica no se limita a técnicas de combate; es también un recorrido personal y cultural anclado en la historia del país. Por ahora, Q’illay-Ñam busca consolidarse localmente y abrir espacios de entrenamiento en los que se combine la práctica marcial con el rescate de tradiciones y saberes nacionales.

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