En las últimas horas, la muerte de un interno en una cárcel de máxima seguridad activó alertas internas y dio inicio a una investigación judicial para aclarar lo sucedido. El cuerpo fue encontrado durante un procedimiento médico de rutina.
Según fuentes oficiales, el personal del establecimiento lo halló sin signos vitales durante una recorrida sanitaria. Al ingresar a la celda, el enfermero constató que el detenido estaba tendido boca abajo y no respondía.
El hecho tuvo lugar en la Unidad Penal 9 de Gualeguaychú, donde el interno ocupaba una celda especial junto a otro detenido. Este último declaró que estaba durmiendo y no advirtió ninguna situación anormal hasta la llegada del personal penitenciario.
El fiscal Jorge Gutiérrez intervino y dispuso diversas medidas para determinar las circunstancias del fallecimiento. En una primera evaluación no se observaron signos visibles de violencia, por lo que la hipótesis principal es que se trató de una muerte de origen natural.
Fuentes consultadas identificaron al interno como Dante Ismael Oroño, de 27 años, quien padecía epilepsia y se encontraba bajo tratamiento médico. Estaba alojado como procesado, tras haber sido trasladado desde Paraná el 24 de diciembre en el marco de una causa por robo agravado.
Las actuaciones continúan bajo la órbita del Ministerio Público Fiscal, a la espera de los resultados de las diligencias y pericias ordenadas que permitan confirmar la causa del deceso.


