27 de enero de 2026
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Cerca de dos millones de bajas militares en casi cuatro años de guerra en Ucrania

Un estudio publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington estima que la invasión rusa de Ucrania ha provocado cerca de dos millones de bajas militares combinadas entre ambos bandos desde febrero de 2022. La cifra incluye muertos, heridos y desaparecidos y, según el análisis, constituye el mayor coste humano de un conflicto entre grandes potencias en casi ocho décadas.

El informe atribuye la mayor parte de esas pérdidas a las fuerzas rusas. CSIS calcula que Rusia habría sufrido alrededor de 1,2 millones de bajas desde el inicio de la invasión, de las cuales hasta 325.000 podrían ser muertes en combate. Según el estudio, ninguna gran potencia había registrado pérdidas de esta magnitud desde la Segunda Guerra Mundial, superando incluso las bajas soviéticas acumuladas en enfrentamientos posteriores a 1945.

El centro de análisis señala además que el avance ruso en el terreno ha sido extremadamente lento: en las ofensivas más importantes de 2024 y 2025 las tropas habrían progresado entre 15 y 70 metros diarios. Esa velocidad es inferior a la de casi cualquier campaña ofensiva relevante de las últimas décadas y es indicativa de la naturaleza de desgaste del conflicto.

Ucrania también ha sufrido pérdidas importantes. Entre febrero de 2022 y diciembre de 2025, las fuerzas ucranianas habrían acumulado entre 500.000 y 600.000 bajas, con un número de muertos estimado entre 100.000 y 140.000, según CSIS. En febrero de 2025, el presidente Volodímir Zelensky afirmó en una cadena de televisión estadounidense que Ucrania había perdido cerca de 46.000 soldados desde 2022; analistas consideran que esa cifra es sustancialmente inferior a las estimaciones independientes.

El estudio indica que las bajas combinadas podrían llegar hasta 1,8 millones de efectivos y alcanzar los dos millones para la primavera de 2026 si el conflicto continúa al ritmo actual. Los expertos describen el enfrentamiento como una guerra de desgaste en la que ambas partes aceptan pérdidas masivas con la expectativa de agotar al adversario.

La guerra ha tenido asimismo un impacto devastador sobre la población civil. Observadores de derechos humanos de Naciones Unidas registraron en 2025 más muertes de civiles en Ucrania que en cualquier otro año desde 2022: 2.514 fallecidos y 12.142 heridos. Esa cifra supone un aumento del 31% respecto a 2024, cuando se documentaron 2.088 muertos y 9.138 heridos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha verificado cerca de 15.000 muertes de civiles desde 2022, aunque advierte que el total real probablemente sea mucho mayor.

La mayor parte de las bajas civiles en 2025 se produjeron en territorio controlado por el Gobierno ucraniano y fueron atribuibles a ataques de las fuerzas rusas. El aumento de víctimas se explica por la intensificación de las hostilidades a lo largo de la línea del frente y por la expansión del uso de armas de largo alcance, que han puesto en riesgo a civiles en centros urbanos de todo el país.

Las cifras oficiales rusas sobre bajas militares siguen siendo opacas. Moscú no facilita datos detallados desde septiembre de 2022, cuando el Ministerio de Defensa informó de 5.937 soldados muertos, una cifra que quedó desactualizada. El medio independiente Mediazona, a partir de fuentes abiertas como obituarios, publicaciones de familiares y registros de cementerios, ha documentado más de 163.000 soldados rusos muertos hasta enero de 2026.

El informe advierte que esos recuentos representan solo una parte del total real. Expertos militares consultados por la investigación estiman que el análisis de cementerios, memoriales y esquelas podría cubrir entre el 45% y el 65% del número efectivo de muertos, lo que situaría las muertes de militares rusos entre 243.000 y 352.000 hasta finales de 2025.

CSIS atribuye las elevadas pérdidas rusas a múltiples factores: deficiencias en la conducción de operaciones combinadas, tácticas inadecuadas, corrupción, baja moral y la eficaz defensa en profundidad de Ucrania. En el terreno, las fuerzas rusas han empleado infantería desmontada para desgastar las líneas ucranianas, apoyada por vehículos blindados, drones de visión en primera persona, artillería y bombas planeadoras.

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