Halle Berry, próxima a cumplir 60 años, rechaza los prejuicios y defiende el derecho de las mujeres a vivir su deseo, su cuerpo y su placer sin culpa ni silencios. Mientras espera el estreno de Crime 101, la actriz cuestiona una industria que suele tratar con condescendencia o invisibilizar a las mujeres maduras.
En una entrevista con The Times, Berry transforma su experiencia personal en una plataforma colectiva: habla de la madurez sin eufemismos, reclama respeto y pone la atención en una etapa de la vida que ha sido históricamente relegada. Su enfoque no es nostálgico; busca convertir su trayectoria en un ejemplo de empoderamiento, salud y libertad para las mujeres.
El valor de la edad y la lucha contra el estigma
Berry relata que es habitual que se asuma que el envejecimiento disminuye el valor de una mujer en la industria cinematográfica. Afirma que la vergüenza no es de ellas, sino de la sociedad, y rechaza ser encasillada por la edad: asegura que ahora se siente más valiosa, sabia y fuerte.
Cuenta además una anécdota del rodaje de Crime 101, cuando un actor bromeó llamándola “53” para incomodarla; ella lo interpretó como que le restaban años. Insiste en que no hay motivo para ocultar la edad: está a punto de cumplir 60 años.
Berry señala que, dentro de la historia de su nueva película, también se refleja cómo en el entorno profesional se margina a las mujeres maduras. Destaca que envejecer es un privilegio, pero que a las mujeres se las estigmatiza más y que la edad masculina rara vez se politiza como ocurre con la femenina.
Para ella, la discriminación por edad afecta tanto al cine como a la vida cotidiana: los hombres rara vez son encasillados por su edad, mientras que ella teme convertirse en “la actriz de 60 años”.
Trayectoria y retos en Hollywood
A los 25 años, Berry ya desafiaba estereotipos y obtuvo un papel dramático en Jungle Fever gracias a Spike Lee. Señala su afinidad por personajes complejos que afrontan dificultades.
Con casi cuatro décadas de carrera y más de 40 películas, es reconocida por papeles intensos como el de Monster’s Ball, que le valió el Oscar a la mejor actriz; hasta la fecha, es la única mujer negra en lograr ese galardón. Berry subraya que enfrenta una doble desventaja: prejuicio de género y racial, y que además persiste la discriminación por edad.
Añade que, aunque desde fuera su éxito pueda parecer fácil, cada logro requirió un esfuerzo extra: ha sufrido tanto éxitos como fracasos y lo más difícil ha sido evitar que su trabajo se reduzca a su apariencia física.
En el trato profesional percibe diferencias con sus colegas masculinos y menciona a Chris Hemsworth como ejemplo: dice que a él no se le cuestiona por su aspecto de la misma forma que a ella.
Infancia, superación y vida personal
Berry vivió una infancia marcada por la violencia doméstica y la carencia. Recuerda haber visto a su padre agredir a su madre y a su hermana, una experiencia que la aterrorizó y que la llevó a buscar en la autoexigencia un refugio frente a la inseguridad.
La discriminación también formó parte de su adolescencia tras mudarse a un vecindario mayoritariamente blanco: recibió insultos raciales y fue agredida por otras chicas, lo que la humilló y la impulsó a no tolerar ese trato.
Destacó en el colegio como editora del periódico, presidenta de clase y animadora principal. No llegó a la universidad por agotamiento tras tanto esfuerzo. Más adelante, fue la primera afroamericana en representar a Estados Unidos en Miss Mundo, tras ser inscrita por un novio en un certamen de belleza.
En lo personal, Berry vivió relaciones dolorosas: sufrió maltrato por parte de una pareja que le provocó pérdida de audición y se divorció tres veces. Aun así, valora profundamente a sus hijos, Nahla y Maceo, y afirma que su llegada fue lo más importante, incluso si las relaciones con sus padres no prosperaron.
Tras su último divorcio decidió permanecer sola durante cuatro años para centrarse en su crecimiento personal y llegó a comprender que se sentía suficiente por sí misma. Señala que, si no aparece la persona adecuada, prefiere estar sola porque sus hijos y su carrera le bastan.
En 2020, durante el confinamiento, inició una relación con el músico Van Hunt, a quien hoy valora de forma distinta tras atravesar pérdidas y aprendizajes personales.
Menopausia, salud y activismo
El inicio de su relación con Hunt coincidió con la aparición de síntomas físicos que la llevaron a consultar a varios médicos. Relata que le diagnosticaron erróneamente herpes ante dolores durante las relaciones sexuales, lo que la impulsó a investigar por su cuenta.
Descubrió que estaba atravesando la menopausia, una etapa que desconocía y que durante años vivió sin identificar sus efectos. Menciona síntomas como insomnio, sofocos, cambios de humor y confusión mental, y denuncia que se habla poco de ello.
Aboga por normalizar la conversación sobre la menopausia y reconoce que el tratamiento hormonal sustitutivo le ha ayudado, aunque no es solución universal; todavía experimenta bochornos y niebla mental.
Critica la desinformación que puede dañar relaciones y la autoestima femenina, y compara la facilidad con la que los hombres acceden a tratamientos para mantener la actividad sexual con las barreras que enfrentan las mujeres.
Por ello creó la empresa Respin para ofrecer recursos y talleres a mujeres en esta etapa y participa en el desarrollo de productos para la salud femenina y la intimidad sexual. Afirma que hablar de estos temas en redes genera respuestas diversas, pero defiende el derecho de todas a expresarse.
Nueva perspectiva, maternidad y futuro
Berry expresa incomodidad por ser reducida a su apariencia tras décadas en la esfera pública; considera injusto que su carrera se resuma a la belleza después de tanto trabajo.
Supervisa el acceso de su hija a las redes sociales y espera protegerla hasta los 18 años, confiando en que luego actuará con criterio. Valora el equilibrio entre la maternidad y su carrera, reconoce los sacrificios que implicó y no se arrepiente: trabajar le dio autonomía para seguir su vida cuando sus hijos se independicen.
De cara al futuro anuncia proyectos cinematográficos bajo su productora HalleHolly y el desarrollo de productos para la salud femenina. Mantiene una presencia activa en redes para promover mensajes de empoderamiento y autocuidado, con más de nueve millones de seguidores.
Al mirar atrás, Berry afirma que su evolución la ha llevado a una mayor autenticidad y libertad: superar desafíos le permite vivir sin la obligación de agradar, con convicción y tranquilidad.


