El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que Israel responderá con fuerza ante cualquier ataque procedente de Irán. Durante una ceremonia de graduación de cadetes de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el mandatario aseguró que una agresión iraní recibiría una respuesta de gran envergadura.
Netanyahu afirmó que Israel actúa “codo a codo” con su principal aliado, Estados Unidos, y que ambos países mantienen coordinaciones continuas para afrontar la amenaza iraní. Señaló que, en un encuentro reciente con el presidente Donald Trump, expuso la postura israelí sobre los principios esenciales para cualquier negociación con Teherán.
Sobre la Franja de Gaza, Netanyahu subrayó que no se permitirá la reconstrucción del enclave hasta que el grupo Hamas deponga las armas y el territorio quede desmilitarizado. Indicó que la rehabilitación se condiciona a que el movimiento islamista renuncie a su arsenal, “por la vía fácil o por la vía difícil”, y dijo que pronto se enfrentará a esa disyuntiva.
En materia de seguridad fronteriza, el primer ministro consideró que las zonas desmilitarizadas en territorios hostiles son fundamentales para reducir el riesgo de incursiones terrestres. Recalcó asimismo la presencia continuada de tropas israelíes en Siria y Líbano como parte de su estrategia defensiva y subrayó que la cooperación con Estados Unidos sigue siendo un pilar central para abordar los desafíos regionales.
Movimientos militares en Medio Oriente
Irán y Estados Unidos adoptaron una postura de presión militar mientras las conversaciones nucleares entre ambos países se encontraban en un punto incierto: Teherán realizó ejercicios junto a Rusia y Washington acercó otro portaaviones a la región.
Los ejercicios iraníes y la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford cerca de la entrada al mar Mediterráneo evidencian las crecientes tensiones entre Teherán y Washington. A principios de la semana, Irán también llevó a cabo maniobras con fuego real en el estrecho de Ormuz, la vía de paso por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente.
El despliegue adicional de buques y aviones estadounidenses no garantiza un ataque, pero sí proporciona al presidente Trump la capacidad operativa para hacerlo si así lo decide. Hasta ahora, Estados Unidos ha evitado una acción militar directa contra la República Islámica, tras establecer como líneas rojas la muerte de manifestantes pacíficos y las ejecuciones masivas ordenadas por Teherán, al tiempo que se reanudaron las negociaciones nucleares que se habían visto interrumpidas por la guerra entre Irán e Israel en junio.
En un mensaje difundido en su red social Truth Social, Trump planteó que, de no alcanzarse un acuerdo, Estados Unidos podría recurrir a bases como Diego García y el aeródromo de Fairford para neutralizar una posible amenaza de “un régimen sumamente inestable y peligroso”, comentario que además buscó presionar al Reino Unido en relación con las negociaciones sobre el futuro de las islas Chagos con Mauricio.
Por su parte, Irán enfrenta descontento interno tras la represión de protestas: quienes han perdido a seres queridos celebran ceremonias conmemorativas a los 40 días de las muertes ocurridas en enfrentamientos con fuerzas de seguridad, y en algunos de esos actos se han escuchado consignas críticas contra el gobierno pese a las advertencias de las autoridades.

