Donald Trump manifestó este domingo su confianza en que se pueda alcanzar un acuerdo con el régimen iraní en medio de las tensiones con Estados Unidos, después de la advertencia del líder supremo, ayatollah Ali Khamenei, sobre el riesgo de una guerra regional si Washington ejecuta una operación militar.
Al ser consultado sobre esa amenaza, el presidente estadounidense dijo: “Por supuesto que va a decir eso”. Añadió: “Esperemos llegar a un acuerdo. Si no lo hacemos, entonces veremos si tenía razón o no”.
Desde Teherán, Khamenei minimizó la amenaza estadounidense, señalando que la presión militar “no es nada nuevo”. Advirtió que, ante un ataque, la respuesta iraní sería contundente y que el conflicto podría propagarse por la región.
El líder supremo atribuyó los recientes disturbios internos a la intervención extranjera y afirmó que las movilizaciones militares de Estados Unidos —como el despliegue del portaaviones Abraham Lincoln y su grupo de escolta en el golfo Pérsico— forman parte de estrategias habituales para influir en la situación.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que las fuerzas armadas están plenamente preparadas y mantienen bajo vigilancia todos los movimientos estadounidenses. Según el general Ali Mohammad Naeini, existen “planes de acción” para responder a cualquier hostilidad. El subcomandante Ahmad Vahidi afirmó que la presencia de fuerzas estadounidenses busca crear un clima de guerra y que Irán no cederá a presiones.
En el ámbito diplomático, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, informó el sábado que se están sentando las bases para nuevas negociaciones, tras reunirse en Teherán con el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al Thani.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, mantuvo contacto con el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi; ambos coincidieron en que una guerra no beneficiaría ni a Teherán ni a Washington. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, en visita a Estambul, reiteró que Irán solo está dispuesto a tratar asuntos relativos al programa nuclear y rechazó negociaciones sobre misiles y capacidades militares.
Araqchi subrayó que Irán busca un proceso diplomático “significativo, lógico y justo” centrado en el uso pacífico de la energía nuclear, y advirtió que, aunque una guerra no implicaría la desaparición del país, sería un peligro grave para toda la región.
El riesgo de escalada bélica mantiene la incertidumbre mientras las partes principales analizan alternativas diplomáticas para evitar consecuencias severas.


