Un intento de abordaje por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán contra el petrolero estadounidense Stena Imperative en el Estrecho de Ormuz reavivó las preocupaciones sobre la seguridad del tránsito marítimo en una de las vías más sensibles del mundo.
El incidente ocurrió a aproximadamente 30 kilómetros al norte de la costa de Omán, fuera de las aguas territoriales iraníes, según empresas internacionales de seguridad marítima.
El Stena Imperative es un buque cisterna para productos químicos y petróleo construido en 2016, propiedad de Stena Bulk (filial del grupo sueco Stena AB). Navega bajo bandera de Estados Unidos y está inscrito en el Tanker Security Program, lo que le permite realizar misiones de apoyo logístico a las fuerzas armadas estadounidenses.
El buque mide 183 metros de eslora, tiene un peso muerto de 49.777 toneladas y está diseñado para transportar cargas líquidas tanto de uso comercial como militar.
Según reportes de Vanguard Tech y la agencia UKMTO, el navío fue interceptado por tres pares de lanchas iraníes armadas con ametralladoras pesadas. Esas embarcaciones transmitieron por radio al capitán que detuviera los motores y se preparara para ser abordado; el capitán no acató la orden, aumentó la velocidad y prosiguió rumbo a Baréin.
“La nave nunca ingresó en aguas territoriales iraníes”, puntualizó un portavoz de Vanguard Tech.
No se reportaron daños ni heridos. El petrolero está siendo escoltado por un buque de guerra de la Armada de Estados Unidos rumbo al puerto de Sitrah, en Baréin, donde se espera su arribo el 5 de febrero.
“El buque continúa bajo protección militar y las autoridades monitorizan su trayecto”, confirmó un portavoz de la UKMTO, que además instó a las embarcaciones en la zona a transitar con extrema precaución y a reportar cualquier actividad sospechosa.
El incidente se produce en un contexto de elevada tensión entre Estados Unidos e Irán, con amenazas mutuas y ejercicios militares recientes en la región.
En días recientes, un alto mando de la Guardia Revolucionaria advirtió que, en caso de un ataque estadounidense, se bloquearía el paso por el Estrecho de Ormuz. Ese corredor concentra cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier incidente tiene repercusiones globales.
El Stena Imperative, bajo control de Stena Bulk y operado en asociación con Crowley Maritime Corporation, figura entre los pocos petroleros con bandera estadounidense que operan en el golfo Pérsico y en la región indo-pacífica.
Datos de rastreo marítimo indican que, antes del incidente, el buque había zarpado desde Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, y navegaba a una velocidad de entre 11 y 12 nudos mientras cruzaba el Estrecho.
En los últimos meses, su ruta incluyó escalas en puertos de Singapur, Vietnam, Hong Kong, Corea del Sur y Japón, y frecuentes llamadas a bases navales con presencia militar estadounidense.
El registro operativo del Stena Imperative también refleja su participación en ejercicios logísticos, como una capacitación con la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón registrada en agosto de 2025.
“Estas operaciones consolidan la interoperabilidad y refuerzan la capacidad de apoyo a la flota estadounidense y sus aliados”, declaró el capitán David L. Reyes, comodoro de MSC Far East, en un comunicado institucional.
El intento del régimen de Teherán remite al caso del Stena Impero, otro buque de la misma compañía que fue capturado por Irán en 2019 y liberado tras más de dos meses de negociación. En esta ocasión, el intento de abordaje no prosperó; sistemas de rastreo como MarineTraffic verificaron que el Stena Imperative permaneció en la zona económica exclusiva de Omán.
Analistas advierten que el episodio puede aumentar la volatilidad en la región y presionar los precios internacionales de los hidrocarburos. La Armada de Estados Unidos mantiene una presencia significativa en el área para garantizar la seguridad de los corredores marítimos y responder ante amenazas a la navegación comercial.
Una fuente de seguridad marítima citada en reportes internacionales relató que el buque fue interceptado y recibió la orden de detenerse, pero continuó su curso y luego fue escoltado por fuerzas estadounidenses.
Las autoridades investigan el incidente y recomiendan a las embarcaciones seguir las directrices de seguridad y notificar cualquier anomalía durante su tránsito por el Estrecho de Ormuz.


