5 de febrero de 2026
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Meryl Streep confiesa haberse sentido miserable tras regresar como Miranda Priestly

Meryl Streep describió como física y emocionalmente exigente su trabajo al interpretar a Miranda Priestly en El diablo viste a la moda, y afirmó que la experiencia la dejó “casi traumatizada”, según Vanity Fair. Recordó jornadas de rodaje en las que se sintió miserable debido al alto nivel de exigencia y sacrificio que implicó el papel.

Streep contó, en tono de broma, que llegó a sentir un trastorno de estrés postraumático por llevar tacones durante 16 semanas y dijo que merecería “una medalla al valor”. El uso constante de tacones fue uno de los sacrificios más notables tras la imagen impecable de Miranda Priestly.

El vestuario, mucho más que apariencia

El vestuario de la directora de Runway supuso un reto tanto técnico como creativo: no bastaba con una apariencia sofisticada, sino que las prendas debían reflejar la coherencia de un personaje que ha ocupado el mismo puesto durante décadas. Streep explicó que Miranda conserva su estilo con adaptaciones temporales.

Sobre la secuela dijo que la preparación del vestuario se asemejó a revisar prendas antiguas y preguntarse si todavía le sirven, una metáfora de la evolución natural del personaje y del cine de moda. Este enfoque ayudó a mostrar en pantalla una versión de Miranda acorde al paso del tiempo.

Cada prenda fue seleccionada para transmitir autoridad y sofisticación, por lo que el vestuario funcionó como extensión de la personalidad de Miranda. El trabajo diario de cambios de ropa y rutinas de maquillaje exigió disciplina y resistencia física, aspectos que Streep reconoció como parte fundamental de la experiencia.

La transformación cotidiana en el set, entre vestuario y maquillaje, implicó exigencias físicas y de tiempo que fueron determinantes para la construcción del personaje.

El impacto de Miranda Priestly en el set

El regreso de Miranda Priestly al set causó una fuerte impresión en el equipo y en sus compañeras. Anne Hathaway, quien interpreta a Andie Sachs, describió ver a Streep retomando el papel como una experiencia casi “psicodélica”.

Hathaway relató que ver a Streep cruzar el pasillo y estar a quince metros de ella fue como viajar en el tiempo; la manera de caminar de la actriz generó asombro y nostalgia entre el elenco.

El equipo técnico y artístico vivió una mezcla de respeto y admiración: para muchos, el retorno de Streep reavivó la intensidad del rodaje original, aunque ahora marcada por la madurez y la experiencia acumuladas.

Varios miembros del equipo destacaron la capacidad de Streep para influir en el ambiente de trabajo, elevando el nivel de profesionalismo y de exigencia en cada escena.

Un ambiente más relajado y una energía renovada

A diferencia del rodaje original, Streep afrontó el regreso con una actitud más relajada y sentido del humor. En esta ocasión no permaneció en personaje todo el tiempo y el ambiente fue más distendido, lo que permitió momentos de complicidad que no se vivieron veinte años atrás.

La oportunidad de compartir de nuevo el set y la energía renovada dejaron una marca positiva en la experiencia tanto para Hathaway como para Streep.

La cercanía entre el elenco y el equipo técnico favoreció un clima de trabajo más colaborativo; las anécdotas compartidas y la disposición de Streep para bromear ayudaron a aliviar la tensión y a crear recuerdos perdurables.

El contraste con el rodaje original, caracterizado por la presión y la intensidad, se tradujo en una dinámica distinta detrás de cámaras en esta nueva producción.

Un referente del cine de moda

La inminente secuela reavivó el interés por la saga y por la figura de Miranda Priestly, según Vanity Fair. Dos décadas después del estreno, la película sigue siendo un referente en el cine de moda y la cultura pop; el reencuentro permitió recuperar el entusiasmo inicial, ahora acompañado de mayor camaradería.

El fenómeno cultural de El diablo viste a la moda trasciende la trama y los personajes: su influencia es visible en la moda, el lenguaje y la percepción del mundo editorial.

La interpretación de Miranda por parte de Streep continúa inspirando a nuevas generaciones y consolidando al personaje como uno de los más emblemáticos del cine contemporáneo.

La persistencia de la historia es prueba del poder de una narrativa bien construida y del impacto de un elenco comprometido con su trabajo.

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