El estreno de Bridgerton en Netflix, bajo la producción de Shonda Rhimes, reavivó varias controversias vinculadas con la saga de Julia Quinn y generó un amplio debate público.
La serie, conocida por su enfoque audaz y su representación inclusiva de la Inglaterra de la Regencia, levantó discusiones sobre temas como el consentimiento, la representación racial, las decisiones de adaptación y la justicia en el tratamiento de sus personajes.
Violación conyugal: el episodio más discutido
Uno de los momentos de mayor polémica fue la adaptación de una escena de agresión sexual incluida en el primer libro, The Duke and I.
En la serie, la secuencia aparece en el episodio seis de la primera temporada y muestra a Daphne Bridgerton actuando sin el consentimiento de su esposo, Simon Basset.
La versión televisiva modificó el contexto: allí Simon está consciente, aunque angustiado, mientras que Daphne actúa de forma deliberada.
En la novela, en cambio, Simon está ebrio y adormilado y Daphne toma la decisión en el momento; el resultado narrativo es similar: una vulneración del consentimiento masculino que no recibe reparación ni disculpa.
La narradora, Lady Whistledown, sintetiza la tensión moral al afirmar: “Quizá pensó que era su única opción. O quizá no conoce la vergüenza. Pero pregunto, ¿el fin puede justificar tales medios viles?”.
La respuesta entre lectores fue inmediata y enérgica.
En la reseña más votada de Goodreads una lectora manifestó su rechazo con estas palabras: “¿Por qué arruinar una buena historia romántica con una escena de violación? ¡Solo porque es un hombre no deja de ser violación!”.
En la adaptación televisiva no se incorpora una autocrítica evidente: Daphne permanece convencida de que actuó correctamente y acusa a Simon de haber provocado la situación.
El hijo de Colin y Penelope
El anuncio en redes del nacimiento de Lord Elliot Featherington, hijo de Colin Bridgerton y Penelope Featherington, publicado antes del estreno de la cuarta temporada, generó malestar entre parte del público.
La campaña promocional se centró en la imagen de un bebé blanco, mientras que los hijos mestizos de otras parejas —por ejemplo los descendientes de Daphne y Anthony— no tuvieron la misma visibilidad.
Para una producción que ha sido elogiada por su reparto diverso, esa omisión se interpretó como una señal de trato desigual.
Muchos seguidores preguntaron qué sentido tiene presentar a Bridgerton como una serie diversa si los descendientes de parejas interraciales reciben menos atención mediática.
Un análisis en FandomWire lo resumió así: “¿Qué sentido tiene calificar a Bridgerton como una serie diversa si los personajes de color, e incluso sus hijos, son tratados como prescindibles, mientras que los personajes blancos reciben preferencia promocional?”
La showrunner Jess Brownell adelantó a TV Line que la siguiente temporada profundizará en la historia de Colin y Penelope.
Brownell destacó que para Penelope será una temporada importante porque su identidad como Lady Whistledown ya quedó revelada y deberá aprender a desenvolverse en un entorno donde todos conocen que ella es la autora de los cotilleos.
Pese a estas promesas narrativas, las críticas sobre un trato desigual hacia personajes racializados continuaron presentes.
El destino de Cressida Cowper
El arco de Cressida Cowper en la tercera temporada también provocó discusión entre espectadores.
La serie amplió su papel respecto al libro, mostrando la presión social que enfrentan las jóvenes para asegurar su futuro, pero su desenlace fue percibido como especialmente duro: la envían a vivir con una tía estricta y la dejan sin presencia social.
La audiencia expresó frustración al considerar que exiliar a Cressida indefinidamente por luchar por su futuro contraviene la propuesta de una serie que suele centrarse en el amor, la empatía y las segundas oportunidades.
Además, al haberse desarrollado mucho más el personaje en pantalla que en las novelas, muchos espectadores estiman que aún sería viable revisitar su historia y ofrecerle un posible crecimiento desde la distancia.
Según Screen Rant, una usuaria señaló su desilusión y afirmó que dejó de ver la parte 1 de la cuarta temporada por la ausencia de Cressida, y que solo volvería si el personaje recibe un cierre justo o una oportunidad de cambio.
La propuesta de Benedict a Sophie y el conflicto de poder
La relación entre Benedict Bridgerton y Sophie Baek fue adaptada con diferencias relevantes respecto a la novela.
En el libro, Benedict le propone a Sophie que sea su amante en lugar de pedirle matrimonio, un gesto leído por muchos como manipulador debido a la desigualdad de clases entre ambos.
Reseñas de lectores criticaron que Benedict presiona y humilla a Sophie, interpretando su oferta como chantaje y una muestra de desprecio hacia ella por su posición social.
Otros lectores señalaron el contraste entre el Benedict vulnerable, artístico y bisexualmente representado en la serie y el personaje más controlador que aparece en la novela.
Julia Quinn, autora de la saga, explicó en un encuentro con lectores que ese tipo de propuesta refleja, aunque incómodamente, las normas y expectativas sociales de la época en que se sitúa la historia.
Quinn añadió que, aun cuando un personaje sintiera amor, el matrimonio no siempre habría sido su primera opción por las convenciones sociales del periodo.
La adaptación televisiva suavizó y pospuso la propuesta de Benedict, eliminó el chantaje explícito y ofreció una versión del personaje más empática.
Francesca Bridgerton y el cambio en su historia
La incorporación de Michaela Stirling en la cuarta temporada fue uno de los cambios más notables respecto a la saga original.
En las novelas, Francesca Bridgerton termina casada con Michael Stirling, primo de su primer esposo.
La serie, sin embargo, transforma ese hilo narrativo y propone una versión femenina del personaje que sitúa una historia de amor entre mujeres en el centro de la temporada.
La showrunner Jess Brownell explicó que el cambio se inspiró en la experiencia de sentirse diferente, un rasgo que la propia Francesca menciona en la serie.
Brownell señaló: “Sentí que había terreno fértil en su historia para contar una historia queer. También era importante para mí poder darles un final feliz, como a todas las demás parejas”.
Sobre la relación previa con John, Brownell indicó que descubrir la orientación de Francesca no invalida lo que tuvo con John; su vínculo con él se presenta más como una relación basada en la amistad y el respeto que en la pasión.
Este ajuste fue celebrado por algunos como un avance en representación y visibilidad, aunque también suscitó críticas relacionadas con la fidelidad al material original.
La nueva temporada además aborda la sexualidad femenina a través de las experiencias de Francesca con su esposo John Stirling.
Francesca experimenta dificultades para alcanzar el “pináculo”, término que la serie emplea para referirse al orgasmo, y esto la lleva a inquietarse sobre su capacidad para concebir.
En conversación con TV Line, la showrunner aclaró que los problemas de Francesca con el “pináculo” no tienen que ver con John ni con su futuro amoroso, sino que representan a millones de mujeres para quienes el orgasmo no se alcanza únicamente mediante la penetración.
Sobre el trato de John, Brownell destacó uno de los momentos más románticos de la serie, cuando el personaje expresa: “Cuando estamos juntos, siento que viajo más cerca de ti, en cuerpo y corazón. Sea lo que sea que desees en la vida, siempre intentaré dártelo. Pero también espero que sepas que eres perfecta tal como eres”.

