8 de febrero de 2026
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Inversiones chinas en Rusia se estancaron desde el inicio de la guerra, según Ucrania

El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania informó que, pese a la retórica de Moscú y Pekín sobre una “amistad sin límites” en 2022, los datos de inversión muestran una realidad distinta durante la invasión rusa.

El volumen total de inversiones chinas acumuladas en Rusia se mantiene estable, alrededor de 17.400 millones de dólares, sin crecimiento desde 2022. Ese año se registró un aumento del 20% respecto a 2021, impulsado por decisiones previas y por un “efecto sustitución” tras la retirada de inversores occidentales.

Para 2025, sin embargo, la tendencia al alza se detuvo. El único sector con un crecimiento relativo notable (+50%) fue el de servicios financieros. Mientras en 2022 los bancos chinos en Rusia ofrecían apoyo, en 2025 su expansión se centró en facilitar el comercio bilateral mediante el desarrollo de canales de pago y liquidación, más que en abrir nuevas instalaciones productivas.

En contraste, las inversiones en materias primas —tradicionalmente atractivas para China— disminuyeron ligeramente, pasando de 9.000 millones de dólares a 8.800 millones, según la agencia estatal de investigación.

El análisis ucraniano subraya que los inversores chinos son muy pragmáticos: solo participan en la economía rusa cuando consideran que es seguro hacerlo, dadas las sanciones internacionales, y en muchos casos evitan inversiones directas.

No obstante, funcionarios de Pekín aseguran que “China no puede permitirse que Rusia pierda la guerra en Ucrania”. Durante una reunión de cuatro horas el 3 de julio de 2025 con la vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, rechazó las acusaciones occidentales de que China financia y arma a Moscú.

Aun así, China se consolidó como el principal proveedor de bienes de doble uso para la industria de defensa rusa y ayudó a Moscú a eludir las sanciones occidentales.

La declaración, que sorprendió a la delegación de la Unión Europea, revela el trasfondo estratégico de Pekín: una derrota rusa podría redirigir la presión estadounidense hacia Asia y, en particular, hacia Taiwán. Para China, evitar una victoria ucraniana constituye un objetivo geopolítico importante, aunque públicamente el régimen de Xi Jinping abogue por una resolución pacífica del conflicto.

Por su parte, a finales del año pasado el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó que “no ve disposición por parte de China para sumarse a la vía de paz” que ponga fin al conflicto, que ya se acerca a los cuatro años de duración.

El mandatario dijo que las autoridades ucranianas “siempre han querido que China presione a Rusia para detener la guerra, pero desafortunadamente no lo ha hecho” y añadió que, en cambio, “China ha aumentado el volumen de sus importaciones de energía rusa”. Zelenski argumentó que “Rusia gasta el dinero de la exportación de su energía en la guerra” y subrayó: “Por desgracia, este es el papel de China hoy”.

Las negociaciones por la paz se reanudarán la próxima semana

Estados Unidos busca que Ucrania y Rusia pongan fin a la guerra antes de junio y ofreció organizar una nueva ronda de conversaciones la próxima semana, informó Zelenski el sábado.

La administración del presidente Donald Trump presionó a ambas partes para alcanzar un acuerdo, mediando recientemente en encuentros en Abu Dabi, aunque hasta ahora no se ha superado el desacuerdo sobre el estatus de los territorios ocupados.

Rusia, que actualmente controla cerca del 20% del territorio ucraniano, insiste en obtener el dominio total de la región de Donetsk como parte de un posible acuerdo. Kiev, por su parte, rechaza cualquier pacto que no garantice disuasión frente a futuras invasiones rusas.

“Estados Unidos propuso por primera vez que los dos equipos negociadores —Ucrania y Rusia— se reúnan en Estados Unidos, probablemente en Miami, dentro de una semana”, declaró Zelenski a la prensa. “Dicen que quieren tener todo listo para junio”, añadió.

Zelenski manifestó repetidamente su frustración por demandas de concesiones que considera desproporcionadas para Ucrania en comparación con Rusia y subrayó que no aceptará acuerdos entre Washington y Moscú que excluyan a Kiev o comprometan la soberanía ucraniana.

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