Se anuncia que el padre Diego Barboza dejará la comunidad de Monte Grande, información que fue difundida en la transmisión en vivo de El Diario Sur. La noticia plantea un cambio importante para la parroquia y las actividades pastorales locales, y ha generado expectación entre feligreses y vecinos que participan en la vida comunitaria.
Aunque los detalles concretos sobre los motivos de la partida no han sido precisados en el comunicado inicial, las situaciones habituales ante un relevo sacerdotal incluyen traslados por decisión diocesana, nuevos destinos pastorales, razones personales o procesos de jubilación. Frente a la ausencia de una explicación formal, es probable que la diócesis emita en los próximos días un comunicado oficial aclarando los motivos, el calendario de la partida y la designación de un sacerdote interino o sucesor.
La partida de un párroco suele tener varias consecuencias prácticas y simbólicas. En lo práctico, se deben reorganizar las celebraciones litúrgicas regulares —misas, bautismos, matrimonios y atención pastoral— así como la continuidad de programas comunitarios como catequesis, grupos de juventud, y actividades de asistencia social. En lo simbólico, la despedida de una figura pastoral que ha trabajado con la comunidad puede generar sentimientos encontrados: tristeza por la partida, agradecimiento por el servicio prestado y expectativas sobre el rumbo futuro de la parroquia.
Es habitual que las comunidades organicen actos de agradecimiento y despedida para reconocer la labor del sacerdote saliente. Estos gestos incluyen misas especiales, encuentros vecinales y manifestaciones públicas de gratitud por la dedicación pastoral. Al mismo tiempo, los equipos parroquiales suelen reunirse con autoridades diocesanas para coordinar la transición y minimizar el impacto en las tareas pastorales y sociales.
Para quienes buscan información actualizada, lo aconsejable es seguir las comunicaciones oficiales del obispado o de la parroquia y las coberturas de medios locales, que podrán ofrecer detalles verificables sobre fechas, motivos y el nombre de quien asumirá la responsabilidad en Monte Grande. También es útil que los feligreses se informen sobre cómo se organizarán las celebraciones en las próximas semanas y cuáles serán los canales de contacto para consultas pastorales o trámites eclesiásticos.
En resumen, la salida del padre Diego Barboza representa un cambio relevante para la comunidad de Monte Grande. Hasta que se publiquen aclaraciones oficiales, la información disponible es preliminar y cualquier explicación concreta dependerá de los comunicados de la diócesis y de la parroquia. Mientras tanto, la prioridad habitual será asegurar la continuidad de las actividades religiosas y el acompañamiento pastoral a la comunidad.

