Mientras el Gobierno celebra la estabilidad cambiaria y las compras del Banco Central —más de USD 2.400 millones en lo que va del año—, un informe de la consultora Empiria plantea dudas sobre la capacidad del país para afrontar las obligaciones financieras de 2026. Según el trabajo, Argentina requerirá más de USD 40.000 millones y el esquema cambiario vigente desde enero podría no ser suficiente para conseguirlos. La combinación entre acumulación de reservas, comportamiento del comercio exterior, flujos financieros y la persistente dolarización de carteras configura un desafío complejo para las autoridades.
Empiria cuantifica ese desafío: aunque el tipo de cambio real es más flexible desde principios de año y las reservas volvieron a crecer, ese nuevo marco cambiario “puede ser insuficiente para todo el año” frente a las necesidades de divisas previstas para 2026. En consecuencia, el flujo de dólares requerido para el próximo año sería superior a los registros recientes, incluso comparado con años favorables.
“En este verano tranquilo, con un dólar que no sube y un Banco Central que compra, la gente no afloja de comprar dólares”, advirtió el economista Carlos Melconian.
El informe detalla que la cuenta corriente para 2026 se estima con un déficit cercano al 1,6% del PBI (unos USD 11.000 millones). A ese número se suman la dolarización de carteras —que, aunque menor que en 2025, seguiría siendo negativa por alrededor de USD 16.000 millones—, una pauta de acumulación de reservas en torno a USD 10.000 millones y vencimientos de capital del Tesoro por aproximadamente USD 6.500 millones.
En conjunto, esos componentes generan una necesidad total cercana a los USD 40.000 millones. Empiria recuerda que niveles similares solo se observaron en 2016-17, cuando el sector público colocaba deuda por cerca de USD 25.000 millones anuales, una opción que no parece disponible hoy. Además, el informe señala que el Gobierno proyecta no asumir “deuda nueva” este año y que no se puede contar con un aporte del FMI como el de 2025, cuando superó los USD 14.000 millones.
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Por ello, no habría margen para repetir la dinámica de adelantos extraordinarios que caracterizó a 2025, cuando medidas transitorias proveyeron dólares en el marco del calendario electoral. Empiria considera poco probable que se repitan esos mecanismos en 2026; por ejemplo, no se espera una nueva eliminación temporal de retenciones a los agroexportadores como la ocurrida el año pasado.
Otras voces coinciden en que el llamado “veranito cambiario” podría ser más frágil de lo que aparenta. Melconian subrayó la persistencia de la dolarización entre la población y la dificultad para interpretar la situación del mercado cambiario.
Según Melconian, las compras del Central responden a una oferta puntual de dólares —por ejemplo, por emisión de deuda de empresas y provincias— que no necesariamente se mantendrá. “Con un dólar que no sube y un Banco Central que compra, la gente no afloja de comprar dólares. Entonces, estamos muy confundidos en términos de lo que está pasando en el mercado cambiario”, explicó.
“La dolarización no disminuye. No es solo una dolarización de carácter político, sino una preferencia de los ahorristas que resulta incompatible con el progreso económico; la gente se siente cómoda manteniéndose en dólares”, afirmó Melconian.
Dólares para el sector privado y para la deuda
Empiria estima un superávit de bienes para el período de alrededor de USD 14.000 millones, con exportaciones devengadas por USD 84.000 millones y compras externas por USD 70.000 millones. Sin embargo, el déficit de servicios y el saldo primario de rentas ensanchan el rojo externo. El documento subraya que el déficit de servicios de 2025 fue el mayor registrado, con un saldo negativo de USD 11.200 millones, impulsado principalmente por turismo y viajes al exterior.
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La dolarización de carteras añade presión sobre las reservas: aunque se proyecta menor que en 2025, Empiria calcula que seguirá siendo negativa por unos USD 16.000 millones. Esa preferencia por activos en moneda extranjera incrementa la demanda de divisas y dificulta la estrategia oficial de acumulación de reservas.
El informe también pone foco en los vencimientos de deuda: los pagos de capital del Tesoro en 2026 rondan los USD 6.500 millones, monto que se suma a las demás obligaciones externas. Empiria aclara que estos importes no incluyen eventuales cancelaciones adicionales, lo que podría elevar aún más la demanda de divisas en un contexto de acceso limitado al crédito internacional.
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Además, la demanda privada —por importaciones, remisión de utilidades y formación de activos externos— compite por los dólares disponibles. Empiria compara el escenario con la crisis de 2017-2018, aunque señala que la situación actual es menos intensa en magnitud, en parte gracias al superávit energético, que pasó de un déficit de USD 3.000 millones a un saldo positivo de USD 7.800 millones.

