24 de febrero de 2026
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Mavinga emociona en Gran Hermano con su desgarradora historia

Mavinga, participante de Gran Hermano Generación Dorada, conmovió a sus compañeros al relatar en la casa la historia más difícil de su vida. Contó que nació en el centro de África, en el Congo; su madre murió cuando ella tenía cuatro años y pasó la infancia de casa en casa con distintas parientes. A los siete años fue secuestrada por su tía materna y sufrió maltratos hasta que logró escapar a los doce años.

Dijo que nunca conoció un amor familiar y que asumió esa ausencia como una realidad dolorosa: “Es algo que me gustaría tener y en esta vida nunca lo voy a tener. Lo acepté”. Sin embargo, convirtió esa carencia en motivo para seguir adelante y en fuerza para ser madre: afirmó que da a sus hijas lo que ella no tuvo y que vive por ellas.

Relató también su llegada a la Argentina: desde la adolescencia decidió cambiar su destino, trabajó como moza pese a las dificultades y perseveró aun tras sufrir agresiones. Consiguió empleo en un restaurante francés, donde conoció al padre de sus hijas; se casó joven, estuvo 13 años casada y luego se separó.

Mavinga enfatizó su determinación de no dejarse vencer: “Solo Dios puede ponerme fin. Hasta que tenga las dos manos, los dos pies y los dos ojos, voy a seguir luchando por ser quien quiero ser”. Explicó que su motivación para entrar al reality es terminar de construir la casa propia —compró un terreno hace tres años y completó la primera etapa pero aún falta terminar las habitaciones— y darles a sus hijas un lugar propio.

Al terminar su relato, la casa reaccionó con aplausos, abrazos y lágrimas. Mavinga dejó claro que su participación en el programa es, para ella, una forma de conseguir una revancha personal y mejorar la vida de su familia.

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