El hyperloop podría transformar el transporte en Europa. Actualmente se prueba en el norte de los Países Bajos un tren sin vías que, en teoría, conectaría Londres y París en unos 20 minutos. El sistema plantea cápsulas que se desplazan por tubos en vacío a velocidades superiores a 965 km/h, redefiniendo la noción de distancia.
El portal O Globo informó que el proyecto, impulsado por el Centro Europeo de Hyperloop en Veendam, busca cambiar la forma de viajar entre capitales europeas. En una entrevista con The Telegraph, Kees Mark, director del centro, afirmó que esta tecnología tiene el potencial de alterar la percepción sobre los viajes de larga distancia.
Según sus responsables, la posibilidad de llegar a otra capital en menos de una hora sería un cambio radical. Los ingenieros explican que el sistema utiliza levitación magnética para desplazar las cápsulas, eliminando el contacto físico y reduciendo el desgaste mecánico. El Centro Europeo de Hyperloop, inaugurado en 2024, dispone de un tubo de pruebas de 400 metros para experimentar con prototipos y maniobras complejas.
Recientemente se logró un avance importante: un cambio de carril dentro del tubo sin piezas móviles, controlado únicamente con imanes. La prueba se realizó a 88 km/h y, según los técnicos, constituye un paso clave para escalar la tecnología a redes mayores. La idea del hyperloop se hizo pública en 2013 en un documento técnico de Elon Musk; desde entonces, empresas y universidades en todo el mundo trabajan en versiones propias, aunque algunos proyectos, como Virgin Hyperloop en EE. UU., se detuvieron por problemas económicos.
Hyperloop: ¿el próximo salto en la movilidad europea?
Una de las principales ventajas del hyperloop es la drástica reducción del tiempo de viaje. Mientras que el trayecto en tren entre París y Ámsterdam supera las tres horas, esta tecnología promete cubrir distancias semejantes en menos de media hora. La combinación de levitación magnética y tubos con vacío permite alcanzar velocidades superiores a las de muchos aviones comerciales.
El Centro Europeo de Hyperloop se posiciona como un referente en el desarrollo de esta tecnología. Ingenieros y técnicos trabajan en desafíos vinculados a la seguridad, la eficiencia y el control de las cápsulas en movimiento. La ausencia de contacto físico disminuye la fricción y prolonga la vida útil de los componentes, aunque mantener el vacío a lo largo de largas distancias sigue siendo un reto técnico importante.
La capacidad de maniobrar sin partes móviles y el empleo de sistemas digitales para coordinar el tráfico de cápsulas son innovaciones clave. Los responsables confían en que estas soluciones faciliten la expansión del hyperloop a nivel continental. El avance en los Países Bajos se distingue de intentos previos y mantiene la expectativa de que trenes ultrarrápidos puedan operar en Europa.
Los desafíos técnicos y económicos del tren sin vías
A pesar del optimismo, el hyperloop afronta obstáculos relevantes. Mantener el vacío en tubos de gran longitud y evitar fugas exige tecnología avanzada y monitoreo continuo. El financiamiento es otro desafío: construir la infraestructura a escala real requiere inversiones millonarias. Expertos señalan que la viabilidad económica dependerá del respaldo estatal y de la cooperación entre empresas privadas y gobiernos.
Hay interés por proyectos de hyperloop en países como Emiratos Árabes Unidos, India, Italia y China. Este último cuenta con una pista experimental de casi dos kilómetros y realiza ensayos de aceleración rápida con vehículos de levitación magnética. No obstante, la capacidad de transporte es objeto de debate: los prototipos actuales llevan pocos pasajeros, lo que podría limitar la accesibilidad y mantener tarifas elevadas.
Quienes defienden la tecnología proponen operar cientos de cápsulas autónomas, coordinadas digitalmente y circulando bajo demanda. Esa visión contrasta con la presencia de trenes convencionales junto al túnel experimental en Veendam. Desarrollar sistemas inteligentes para gestionar el tráfico será esencial para garantizar eficiencia y seguridad.
¿Cuándo llegará el hyperloop a Europa?
El hyperloop sigue en fase experimental. La transición hacia una red comercial requerirá años de pruebas, inversiones y la aprobación de reguladores. Desde el Centro Europeo de Hyperloop estiman que el sistema podría operar en rutas internacionales antes de 2040, siempre que existan financiación y cooperación internacional suficientes.
El contraste entre la promesa del futuro y la realidad actual es evidente: los trenes tradicionales circulan junto al laboratorio de Veendam, recordando que la revolución del transporte rápido depende de superar desafíos técnicos y económicos. Europa observa con expectativa la posibilidad de reducir distancias y convertir viajes largos en trayectos de minutos.

