1 de marzo de 2026
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Hamnet, la historia real de Shakespeare y Anne Hathaway

La película Hamnet, dirigida por Chloé Zhao y basada en la novela de Maggie O’Farrell, ofrece una mirada íntima y nueva sobre la vida privada de William Shakespeare y Anne Hathaway.

Protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal, la cinta rescata la historia de Hamnet, el único hijo varón del dramaturgo, y su impacto en la familia.

En el filme, la pérdida personal se transforma en obra artística y la memoria del niño pasa a ser un símbolo de fragilidad y consuelo. Quedan por discernir qué elementos son históricos y cuáles fueron adaptados para la ficción.

Matrimonio y vida familiar de William Shakespeare y Anne Hathaway

William Shakespeare y Anne Hathaway contrajeron matrimonio en 1582, cuando él tenía 18 años y ella 26.

Se cree que Hathaway estaba embarazada de unos tres meses al casarse, lo que ha alimentado mitos sobre una unión apresurada o poco convencional.

No obstante, investigaciones recientes han matizado la idea de una pareja separada: hay una carta dirigida a “Mrs Shakespeare” en Londres que sugiere que Anne —también llamada Agnes— podría haber vivido en la capital junto a su esposo.

“Muchos biógrafos han realmente minimizado a los hijos y a la esposa de Shakespeare, y parecen aceptar la idea de que él se fue de Stratford-upon-Avon para no regresar, lo cual no es cierto”, señaló O’Farrell en 2023, según Smithsonian Magazine.

La familia creció con el nacimiento de Susanna en 1583 y de los mellizos Judith y Hamnet en 1585, todos en Stratford-upon-Avon, lugar de origen de ambos padres.

Mientras Shakespeare pasaba largos periodos en Londres para su carrera como dramaturgo y actor, Anne permanecía en Stratford al cuidado de los hijos.

Como señala la especialista Ailsa Grant Ferguson, ese patrón era habitual en el siglo XVI: los esposos con negocios en Londres solían ausentarse por largos períodos y regresar de forma intermitente —no necesariamente un signo de desdén matrimonial sino una norma social, según Smithsonian Magazine.

En 1597 Shakespeare pudo comprar en Stratford la casa más grande del pueblo, conocida como New Place, la única con jardín propio.

Al retirarse años después, eligió volver a Stratford con su esposa y sus hijas, un hecho que, en opinión de O’Farrell, dice mucho sobre sus prioridades personales.

Hamnet, la muerte que cambió una vida

Hamnet fue enterrado el 11 de agosto de 1596 a los 11 años. La causa de su muerte no está registrada; la novela y la película sugieren la peste bubónica como posibilidad.

“No se sabe por qué murió Hamnet: su entierro está registrado, pero no la causa”, ha señalado O’Farrell a Elle.

Hamnet y Judith fueron bautizados el 2 de febrero de 1585 y, según algunos historiadores, sus nombres podrían deberse a vecinos llamados Hamnet y Judith Sadler, quienes más tarde pusieron a su propio hijo por nombre William.

El fallecimiento ocurrió en verano y en un año marcado por brotes de peste, pero no existe una confirmación definitiva sobre la causa.

Germaine Greer, en Shakespeare’s Wife, propuso que Hamnet pudo haber nacido con complicaciones propias de un embarazo gemelar o haber sucumbido a enfermedades frecuentes en la época, como disentería o tifus.

El biógrafo James Shapiro estima que Shakespeare probablemente no estaba en casa durante la muerte o el funeral de su hijo, ya que un mensajero habría tardado varios días en localizarlo en Londres, según publica Time.

En el registro del funeral no consta ninguna intervención paterna; quienes estuvieron presentes fueron Anne, Judith, Susanna y los Sadler.

Hamnet, Hamlet y el arte como consuelo

La relación entre Hamnet y la creación de Hamlet ha sido objeto de especulación. “Siempre me ha intrigado el vínculo entre la muerte de este hijo y la escritura de Hamlet”, ha dicho O’Farrell a Smithsonian Magazine.

Steven Greenblatt observa que “Hamnet y Hamlet son en efecto el mismo nombre, completamente intercambiables en los registros de Stratford de la época”.

No hay evidencia concluyente de que Shakespeare nombrara la obra en memoria de su hijo, pero la coincidencia temporal y los temas de duelo y venganza han alimentado esa hipótesis.

Algunos expertos creen que el dolor de Shakespeare se volcó en sus tragedias; otros recuerdan que también escribió comedias luminosas después de la pérdida.

La novela y la película plantean que la representación teatral de Hamlet pudo ser la vía por la cual el dramaturgo expresó su dolor.

En la ficción, Agnes viaja a Londres y, al ver la obra, vive una catarsis al comprender que su esposo ha inmortalizado a su hijo a través del arte.

La directora Chloé Zhao admitió que la novela de Maggie O’Farrell le ofreció una interpretación más oscura y humana de Hamlet, según declaró a The Hollywood Reporter.

“Hamnet, aunque muere, vive. Shakespeare ha creado una forma de que su hijo trascienda el momento”, afirmó Jessie Buckley, quien interpreta a Agnes, en una entrevista para Elle.

Anne Hathaway en el centro de la historia

Tanto la película como la novela reivindican la figura de Anne/Agnes Hathaway. Estudios recientes han puesto en perspectiva su papel en la familia y su relación con Shakespeare, desafiando representaciones tradicionales que la presentaban en un rol secundario.

La investigadora Katherine Scheil ha analizado inscripciones y epitafios relacionados con Hathaway. Su tumba, junto a la de Shakespeare y su monumento en la iglesia Holy Trinity, conserva una placa de bronce con un poema en latín —probablemente escrito por sus hijas— que la describe como “madre amada” y un “gran regalo”.

El epitafio la menciona también como “madre lactante”, una expresión que en aquel tiempo señalaba la transmisión de valores morales y carácter a los hijos.

Para Scheil, esos testimonios reflejan el cariño de sus hijas y sostienen la idea de Hathaway como figura central en la vida familiar.

El legado de Shakespeare dejó a Hathaway la “segunda mejor cama” en el testamento, un detalle que durante siglos se interpretó como un desprecio.

La investigadora Lena Cowen Orlin mostró que era costumbre legar camas en distintas categorías y que la “mejor” solía reservarse para los huéspedes, lo que relativiza la lectura despectiva del legado.

“Si eres biógrafo y quieres pintar un matrimonio infeliz, ahí tienes tu argumento, pero no se sostiene”, señaló Scheil, según Smithsonian Magazine.

Charlotte Scott, directora del Shakespeare Birthplace Trust, subraya la importancia de la vida doméstica: Shakespeare formó parte de una comunidad de trabajadores y creativos que colaboraron y sostuvieron su obra.

Shakespeare, mito y legado

La figura de Shakespeare sigue envuelta en incertidumbres. La escasez de documentos sobre su vida y su familia ha permitido que la ficción llene muchos vacíos.

Farah Karim-Cooper, directora del Folger Shakespeare Library, plantea la pregunta —recogida por Smithsonian Magazine—: “¿Y si la historia la contara Hathaway? ¿Y si ella pudiera revelarnos cosas sobre Shakespeare?”.

Así, la novela y la película desmitifican la imagen del Bardo intocable y lo muestran desde una perspectiva más humana.

El impacto de la peste en la vida y la obra de Shakespeare es significativo. En el siglo XVI las epidemias obligaban a cerrar los teatros y alteraban la vida pública.

Shakespeare empleó la peste como metáfora de ruina y sufrimiento en textos como Romeo y Julieta —“una plaga sobre ambas casas”— y en El rey Lear, donde aparecen referencias a la “llaga de peste” y a la “sangre corrompida”.

Hamnet llegó a los cines de América Latina el 19 de febrero y permanece actualmente en cartelera.

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