Un video al que tuvo acceso Infobae muestra el momento en que la estructura luminosa del escenario del club Archie, ubicado en la avenida Costanera Rafael Obligado 6500 de la Ciudad de Buenos Aires, se desplomó de manera abrupta y cayó sobre el área donde estaban los asistentes.
El colapso ocurrió cerca de las 5 de la mañana durante el evento, provocando pánico entre las aproximadamente 700 personas presentes y dejando al menos nueve heridos.
El episodio requirió una evacuación masiva del boliche y la movilización de diez ambulancias del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME). Según el parte médico preliminar, cinco de los lesionados fueron trasladados a distintos hospitales y cuatro recibieron atención en el lugar sin necesidad de derivación.
La grabación del instante del derrumbe muestra cómo las luminarias y parte del equipo de sonido cayeron sobre las mesas del público; la presentación del DJ, que había comenzado a las 4, continuó pese al incidente.
El operativo de emergencia incluyó la intervención de socorristas, bomberos y la Policía de la Ciudad, y el corte total de la circulación en la avenida Costanera Rafael Obligado mientras se realizaban las tareas de rescate y los peritajes estructurales.
El local, orientado a la música electrónica, forma parte de un complejo nocturno concurrido en Costanera Norte, cercano al Aeroparque Jorge Newbery. En el momento del desprendimiento, el sector afectado funcionaba como una terraza con vista al río.
La seguridad en boliches
Los accidentes en locales nocturnos tienen antecedentes en la Ciudad. En la madrugada del 10 de septiembre de 2010, la discoteca Beara, en Palermo, sufrió el derrumbe del entrepiso del sector VIP, que provocó la muerte de Ariana Lizarraga (21) y Leticia Provedo (20) y heridas a más de cincuenta personas. El colapso se produjo poco después de un recital y afectó la pista principal donde se encontraba el público.
Las investigaciones posteriores a la tragedia de Beara determinaron que el permiso de funcionamiento correspondía a un bar o restaurante sin pista de baile, aunque el lugar operaba como boliche bailable, y que el entrepiso presentaba deficiencias constructivas. El proceso judicial finalizó en junio de 2022 con la condena a tres años de prisión en suspenso para los propietarios Juan Carlos Yun y Agustín Dobrila por estrago culposo, al considerarse probado que el derrumbe se debió a una sobrecarga y a controles edilicios insuficientes; los funcionarios públicos y agentes policiales investigados fueron absueltos.
La difusión del video del colapso esta madrugada volvió a poner en primer plano la preocupación social por la seguridad en espacios de ocio con alta concurrencia.

