La anguila europea está en peligro crítico por la sobrepesca, el comercio ilegal y la degradación de su hábitat. Un movimiento creciente de chefs con estrellas Michelin promueve retirar la especie de los menús para reducir la presión sobre sus poblaciones. La iniciativa cuenta con el respaldo de miles de cocineros y asociaciones en Francia, España y otros países europeos, y los especialistas advierten que la especie podría desaparecer si no se actúa con rapidez.
Según un reportaje de Euronews, el chef francés Olivier Roellinger —galardonado con tres estrellas Michelin— comparó la situación de la anguila europea con la de otras especies emblemáticas en peligro: “¿Pondríamos pandas en nuestros menús? La situación de la anguila europea es incluso más grave”. Roellinger encabeza la campaña “Anguille, non merci”, junto a la ONG Ethic Ocean y chefs como Thierry Marx y Mauro Colagreco; en España, figuras como Andoni Luis Aduriz, Joan Roca y Yolanda León han expresado su apoyo.
Estudios científicos indican que la población de anguila europea ha disminuido alrededor de un 90% en las últimas décadas. A pesar de estas advertencias, la pesca y el comercio siguen permitidos en la Unión Europea, que exige a los Estados miembros planes de recuperación y se ha marcado como objetivo que al menos el 40% de los ejemplares adultos puedan regresar al mar para reproducirse.
Debate europeo y resistencia en la industria pesquera
La campaña de los chefs se enmarca en un intenso debate entre autoridades, científicos y sectores productivos. Francia, principal país pescador de anguilas, mantendrá cuotas hasta 2027. En España hubo una propuesta para prohibir totalmente la pesca de anguila, pero enfrenta la oposición de algunas regiones que prefieren centrarse en combatir la pesca furtiva y en restaurar los ríos en lugar de imponer un veto absoluto.
La anguila continúa considerándose un producto culinario apreciado: en el norte de Europa se consume en filetes y, en Francia y España, las crías (angulas) son un artículo de lujo. Roellinger y otros expertos reclaman establecer un tamaño mínimo de captura para permitir la reproducción y evitar el colapso de la especie.
El comercio ilegal mueve miles de millones de euros anuales. Europol estima que toneladas de angulas se trafican clandestinamente hacia Asia Oriental, donde las granjas acuícolas demandan grandes cantidades. Análisis de ADN han mostrado que ejemplares europeos entran de forma ilegal en esos circuitos, a veces mezclados con variedades americana y japonesa.
Impacto global y acciones internacionales
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a la anguila europea como “en peligro crítico de extinción”; las especies japonesa y americana también aparecen en la lista roja. Entre las amenazas que dificultan la recuperación figuran la sobrepesca, la contaminación, el cambio climático, la pérdida de hábitat y las barreras a la migración.
En octubre pasado, la Unión Europea participó en la Convención Interregional para la Aplicación de la Ley en Delitos Contra la Vida Silvestre (WIRE) en Bangkok, donde 35 países discutieron estrategias para frenar el tráfico ilegal. En la COP20 de la CITES en Uzbekistán, la UE y Panamá propusieron incluir todas las especies de anguila en el convenio, argumentando que la presión comercial se desplaza a otras especies cuando una se vuelve escasa.
Jessika Roswall, comisaria de Medio Ambiente de la UE, señaló que la disminución global de especies está bien documentada y subrayó la necesidad de una acción internacional urgente y coordinada. Aunque la propuesta de inclusión no fue adoptada, se aprobó una resolución que pide mejorar la trazabilidad, reforzar la aplicación de la ley y cerrar lagunas de conocimiento sobre la biología y el comercio de esta especie migratoria.
Hacia una gastronomía sostenible y responsable
La presión de chefs y asociaciones gastronómicas refleja un cambio en la percepción pública sobre consumir especies en peligro. La campaña pretende que restaurantes y comensales asuman un papel activo en la conservación de la biodiversidad y evitar que la alta cocina contribuya al colapso de poblaciones amenazadas.
Investigadores y organizaciones ambientales insisten en que la recuperación de la anguila exige detener la pesca comercial, restaurar ríos y hábitats, y combatir el tráfico ilegal. La coordinación entre gobiernos, productores y consumidores será esencial para proteger una especie emblemática de la gastronomía europea.
La crisis de la anguila europea simboliza los retos globales en conservación y gestión sostenible de recursos naturales: su futuro dependerá de decisiones inmediatas y del compromiso de todos los actores en la cadena alimentaria.

