El 8 de marzo, un accidente en la cocina de Gran Hermano 2026 generó alarma dentro de la casa: Jenny Mavinga, concursante de origen congoleño, sufrió una quemadura en la pierna causada por agua caliente durante un saludo con otro participante.
El derrame provocó dolor intenso y la rápida intervención de sus compañeros. El hecho llamó la atención de los televidentes y despertó preocupación por el estado de salud de Mavinga.
El incidente ocurrió cuando Nazareno, que sostenía un termo, se inclinó para saludar a Mavinga y parte del líquido se volcó sobre sus piernas. La reacción fue inmediata y los demás residentes acudieron a asistirla.
“¡Ay, me quemó! Dame hielo que me arde”, exclamó Mavinga mientras intentaba aliviar el dolor. Siguiendo las indicaciones del grupo, se acercó a la pileta y sumergió la pierna en agua fría como medida inicial.
Nazareno admitió su responsabilidad ante los compañeros: “Fui yo cuando la saludé. Giré para saludarla y fue con el agua del mate, se me volcó un poquito”. La evolución de la quemadura se convirtió en tema de seguimiento entre los participantes.
Quién es Jenny Mavinga y su mensaje en Gran Hermano 2026
En Gran Hermano: Generación Dorada, Jenny Mavinga contó por primera vez en el programa experiencias traumáticas de su infancia en el Congo, incluyendo un secuestro y maltratos intrafamiliares. Mavinga, que vive en Argentina desde los 17 años, explicó que su ingreso al reality responde a un objetivo concreto: terminar la vivienda que empezó y que no pudo finalizar por falta de recursos, por lo que el premio es su destino claro y prioritario.
Narró que su madre murió cuando ella tenía cuatro años, que no tuvo vínculos estables y que a los siete años fue secuestrada por una tía materna, a quien responsabilizó por maltrato y violencia sistemática. Según su relato, logró escapar de esa situación cinco años después.
La lucha por un lugar en el mundo
Al emigrar a Argentina se consolidó en un matrimonio que duró trece años y tuvo una familia, aunque luego se separó. “Toda mi vida luché para cambiar mi historia, mostrar todo lo que quisieron poner fin. Solo Dios puede ponerme fin. Hasta que tenga las dos manos, los dos pies y los dos ojos, voy a seguir luchando por ser quien quiero ser”, afirmó Mavinga.
Contó que empezó a trabajar como moza a los 15 años en contextos marcados por violencia y discriminación hasta conseguir empleo en un restaurante francés, donde dijo haber enfrentado exigencias y estereotipos sobre la apariencia física de las trabajadoras.
Jenny es madre y emprendedora en el rubro de la peluquería. Su principal motivación es completar la construcción de su casa: compró un terreno y levantó parte de la vivienda hace tres años, pero no pudo terminar las habitaciones por falta de fondos, por lo que el living funciona como dormitorio transitorio para ella y sus hijas. “Me voy a meter a Gran Hermano para tener mi habitación con mi placard, mirar mis carteras y zapatos, y que mis hijas tengan su habitación. Así que disculpen, pero voy a ganar”, declaró ante el resto de los participantes y la audiencia.

