El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique falleció el martes 10 de marzo a los 87 años. La noticia fue difundida inicialmente por su amigo cercano, el también escritor Jorge Eduardo Benavides, quien expresó su pesar por la pérdida de su “queridísimo amigo”.
Hasta el momento la familia no ha informado dónde se realizará el velatorio ni si habrá una despedida pública para sus lectores. Sin embargo, Bryce Echenique había manifestado con anterioridad sus deseos respecto al destino de sus restos.
En una entrevista con Infobae Perú publicada en diciembre de 2024, en el marco de la salida de su libro “Desde la hondonada 1”, el autor recordó su vínculo emocional y creativo con La Punta, en el Callao, y dijo que le gustaría que sus cenizas fueran arrojadas al mar.
“La Punta es el sitio donde me quedaba hasta cinco meses escribiendo. Me gustaría que me incineren y me echen al mar de La Punta. He pasado momentos de creación extraordinarios, aislado del mundo, escribiendo. Apenas salía a bañarme al mar en la mañana y me encerraba a escribir”, aseguró.
“Desde la hondonada 1” (Peisa, 2024) reúne cartas que Bryce Echenique escribió a su amigo François Mujica entre 1965 y 1999, un periodo marcado en el Perú por la Reforma Agraria, el ascenso de Alan García, la violencia de Sendero Luminoso, la candidatura de Mario Vargas Llosa, la dictadura de Alberto Fujimori y la aparición de los primeros libros del propio Bryce Echenique.
Obra y reconocimientos de Alfredo Bryce Echenique
Además de Un mundo para Julius, su bibliografía incluye títulos emblemáticos como La vida exagerada de Martín Romaña, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz y No me esperen en abril, entre otros. Su obra abarca novelas, cuentos, ensayos y crónicas, y aborda temas recurrentes como la identidad, el exilio, la memoria y los conflictos familiares.
A lo largo de su trayectoria recibió importantes distinciones: mención en el Premio Casa de las Américas (1968), Premio Nacional de Literatura (1972), Premio Nacional de Narrativa de España (1998), Premio Planeta (2002) y Premio Grinzane Cavour en Italia (2002). También fue reconocido por el Banco Financiero en 2004 y obtuvo el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2012.
Con su partida, la literatura peruana pierde a uno de sus narradores más entrañables y universales. Su obra, que combinó ironía y ternura con una mirada crítica e introspectiva, sigue vigente y continúa inspirando a nuevas generaciones de lectores y escritores en el mundo.

