El conflicto en Medio Oriente ha aumentado la volatilidad y las pérdidas en las principales bolsas europeas. El índice paneuropeo STOXX 600 cerró con una caída del 0,6%, encadenando seis retrocesos en nueve sesiones y acumulando un descenso del 5,6% desde el inicio de la crisis. Madrid perdió 1,22%; París y Milán, 0,71% cada una; Londres cedió 0,47% y Fráncfort, 0,21%. El FTSE 100 de Londres cayó hasta 10.305,15 puntos, acercándose a los mínimos del año tras perder casi todas las ganancias acumuladas en 2026.
Los precios del petróleo superaron los 100 dólares por barril después de la orden del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, de mantener cerrado el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial. El Brent del Mar del Norte cerró por encima de los 100 dólares por primera vez desde 2022 y acumula un alza del 38% desde que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques aéreos contra Irán hace trece días.
El fuerte encarecimiento del petróleo se explica por el cierre de Ormuz y por ataques a petroleros en aguas iraquíes atribuidos a barcos iraníes. El temor a un conflicto prolongado condiciona a los inversores a pesar de medidas para calmar los mercados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) liberó 400 millones de barriles de reservas estratégicas, una cifra récord, pero el anuncio no detuvo la escalada de precios; el analista Stephen Innes lo describió como “apuntar con una manguera de jardín hacia el incendio de una refinería”.
La Organización Marítima Internacional (OMI) convocó una sesión extraordinaria para el 18 y 19 de marzo, solicitada por varios miembros, para evaluar las repercusiones del conflicto en la seguridad marítima global, especialmente en el estrecho de Ormuz. En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que frenar el “imperio del mal” de la república islámica es una prioridad por encima de la estabilización de los precios del petróleo.
Las consecuencias económicas ya se perciben en la región: el encarecimiento energético arrastró a la baja a los grandes bancos europeos. Deutsche Bank cayó 5,3% y Commerzbank 4,1% ante el aumento del riesgo de impago y la posibilidad de subidas de tipos por parte de los bancos centrales. El sector bancario lideró las pérdidas del STOXX 600 con una caída del 3,5%. En Londres, HSBC retrocedió 5,09% y Barclays 4,7%. En España, Unicaja Banco bajó 4,56% y Sabadell 4,16%.
“Las acciones europeas son vistas como más vulnerables debido a que Europa es una economía muy hambrienta de energía”, explicó Marija Veitmane, directora de investigación de acciones en State Street. Los mercados descontaban un aumento de tasas del Banco Central Europeo en julio y otorgaban una probabilidad del 87% a otra subida en diciembre, cuando antes del conflicto se esperaba un recorte, según datos de LSEG.
Si el petróleo se mantiene en niveles altos, la inflación podría repuntar en Europa, lo que añadiría presión sobre un crecimiento económico ya débil. El instituto Ifo en Alemania mantuvo su previsión de crecimiento para 2026 en 0,8%, pero advirtió que la proyección dependerá de la duración del encarecimiento energético.
El impacto por sectores fue desigual: inmobiliarias y constructoras sufrieron fuertes pérdidas, como Persimmon (-6,31%), mientras que empresas vinculadas a la energía se beneficiaron —Repsol subió 2,63%, BP 2,96% y Shell 2,59%. Sectores defensivos también avanzaron: los servicios públicos del STOXX 600 sumaron 1,8% y el gas subió 3% hasta 50,615 euros el megavatio hora.
El indicador de volatilidad .V2TX en Europa se mantuvo en niveles elevados, similares a los de abril de 2025, reflejando la persistente incertidumbre. Analistas como Yago Serrano, de XTB, señalan que si la guerra se prolonga, los bancos centrales podrían verse obligados a endurecer la política monetaria para contener la inflación.
A pesar de resultados empresariales positivos puntuales, como Zalando (+9,5%) y Brenntag (+5,1%) en Fráncfort, el panorama bursátil europeo continúa marcado por el temor a un conflicto prolongado y sus efectos sobre la oferta energética y los precios, mientras el desenlace en Ormuz y Medio Oriente sigue siendo incierto.
(Con información de AFP, EFE y Reuters)

